Tuesday, February 11, 2014

El personaje que no fue

El Adversario, de Emanuel Carrére

Anagrama, 2013

El 8 de enero de 1993, Jean Claude Romand asesinó a su esposa golpeándole la cabeza con un rodillo de amasar, esa misma mañana les sirvió cereal a sus dos hijos y después los llamó a su habitación y los mató de un disparo. Más tarde fue a casa de sus padres y los asesinó junto con su perro. Luego trató de estrangular a su amante pero ella se defendió y salvó la vida. Por la noche Jean Claude incendia su propia casa no sin antes tragarse una gran cantidad de barbitúricos con la intención de suicidarse, para su mala suerte es rescatado por los bomberos y pasa 8 días en coma.
     Si estos crímenes impactaron a la sociedad francesa, lo que se descubrió después rebasó cualquier historia conocida: Jean Claude Romand durante 18 años se inventó una vida, un empleo y fue construyendo a base de mentiras un personaje amable y de buen carácter. Nada de eso era real y a punto de verse descubierto, decide terminar con la vida de quienes según él, serían lo más afectados al descubrirse la verdad.
     De esto trata El adversario de Emmanuel Carrére, un híbrido que mezcla la novela con la crónica y el reportaje y que Anagrama publicó en 2013. Al terminar de leerlo se entiende que no había otra manera de trazar un personaje tan difuso, dueño de una mente enfermiza e insegura, víctima de largos episodios depresivos, Jean Claude es un hombre que desde que dijo su primer mentira, ya no pudo dejar de hacerlo.
     Siendo estudiante de medicina no presenta los exámenes de segundo año, después de eso, les sigue mintiendo a sus padres y los hace creer que se ha graduado, luego dice que consiguió un trabajo en la Organización Mundial de la Salud como investigador, y de ahí deriva otra mentira que logra elevar su nivel de vida: les cuenta a familiares y amigos que al ser empleado de la OMS tiene acceso a un programa de inversiones de alto rendimiento, sin dudarlo sus padres, su tío paterno, su suegro y hasta su amante le entregan grandes sumas de dinero, esto le permite vivir en una zona residencial de Francia y llevar una vida normal con vecinos, un amigo de los años escolares y con el cómite de padres del colegio al que asisten sus hijos.
     Esa mentira que le da acceso al dinero de otros, será que la que poco a poco lo va a ir cercando y lo llevará a cometer los crímenes que lo hicieron famoso, antes de que eso sucediera, su suegro le comentó que deseaba retirar una parte de lo invertido, Jean Claude va a visitarlo y mientras reparan el techo de la casa su suegro tiene un accidente y muere, hasta el día de juicio y al descubrirse toda la verdad, la familia de su esposa sospecha que Jean Claude asesinó a su suegro al verse descubierto.
     Luego su tío le reclama también parte del dinero, su madre le dice que ha recibido una carta del banco notificándole de un saldo negativo en la cuenta de su padre, y su amante le pide la totalidad de su inversión, aquí Jean Claude pierde el piso y comienza a planear la solución más adecuada y menos dolorosa para sus problemas: matarlos a todos y después suicidarse.
     El libro de Carrére es caótico, da saltos al pasado, relata las audiencias del juicio, los testimonios, establece correspondencia con el mismo Jean Claude y, va armando en retazos la posible verdad de este hombre, la intención de Carrére es encontrar y exponer un motivo sólido, una razón a los actos criminales de Jean Claude, poco a poco, se llega a la conclusión de que el temor a ser descubierto es lo que atormentó durante 18 años, día a día a Jean Claude, el hombre es un sobreviviente de su propia invención, ante los demás, él es otro, y el verdadero ha ido desapareciendo, pero por las noches, ya a oscuras, mientras trata de conciliar el sueño, Jean Claude sufre, y ese sufrimiento lo hace extensivo, supone que los demás, aquellos a los que más ama no sobrevivirán ante la verdad, los consumirá la vergüenza, serán humillados por todos, señalados en la calle, eso no lo puede permitir, lo mejor, es evitarles el dolor y la pena.
     Jean Claude Romand cometió sus crímenes con premeditación, así lo dan a conocer los investigaciones, preparó todo lo mejor que pudo, incluso su propia supervivencia, nadie cree casual que haya incendiado su casa exactamente a la hora en que pasaba el camión de la basura, para que lo vieran y llamaran a los bomberos.
     Los psicólogos que lo examinaron dudan que ese hombre sepa realmente quién es, hay la teoría de que se haya quedado encerrado en medio de sus dos identidades: la ficticia y la real. Emmanuel Carrére hizo lo que pudo, tratar de mostrarnos las dos sin juzgar ninguna.