Tuesday, December 29, 2009



La triste historia del candido lector
y el escritor desalmado… y viceversa
(Primera Parte)

Como lector me gusta pensar que hay libros que no están hechos para mí, como escritor prefiero creer que hay lectores que no están hechos para mis libros, end of story?
Pues no, como lector pienso muchas cosas, los años y los daños me han convertido en alguien que busca el placer de encontrar relámpagos y espejos que los multipliquen, prefiero los libros donde encuentro mis fantasmas y no aquellos que me muestran un cádaver bastante conocido: el escritor que juega o intenta jugar con el lector, considero entonces que si alguien tiene un juguete en la mano ese es el lector, el escritor debió por obligación divertirse mientras escribía el libro, si no lo hizo, ese es su problema, no el mío.
Tambien creo que si el escritor no le da al lector algo de que asirse, el libro se le caerá de las manos, por desgracia hay lectores que se obligan a encontrar algo que no existe, estos son los que sufren decepción tras decepción, pero son incapaces de enterrar el orgullo adolescente de leer los libros hasta la última página.
Luego está el final, algunos lectores son capaces de decir que lo mejor de ese libro fue precisamente eso, el final, ante la simpleza del comentario, yo respondo igual “y porqué no lo escribió al principio”.
Sobre los escritores, tambien tengo ideas muy simples: en la pretensión está la penitencia. Hay algunos que se han propuesto escribir algo que supere el Ulises de Joyce, la tiene fácil, agreguele dos palabras o dos páginas más, si es que puede.
El lector es más práctico, si quiere leer algo que lo divierta tanto como la autobiografía de Groucho Marx (Groucho y yo) va y toma la autobiografía de Groucho Marx y no la de otra persona, si yo quiero reírme triste y mexicanamente como sólo Ibarguengoitia me hace reir, pues agarro un libro de él y ya, sólo a un imbécil se le ocurre ponerse a esperar el nuevo Cien Años de Soledad, con otro título y escrito por otro autor, chale.
Claro que considero al lector el más noble de los dos, ahí estan los que juran que no hay libro malo, que en todos hay algo, casi les doy la razón, hay libros que son tan malos que todas sus deficiencias me parece que fueron hechas a propósito, esa capacidad para reunir tantos errores sólo puede ser obra de alguien que sabe lo que está haciendo, de otra forma no se pueden explicar que los publiquen, aquí es donde entra la famosa y tan temida “intención” pero de echar a perder una historia, un montón de personajes y a los pocos lectores que todavía andan por ahí.
Cuando escribo no pienso demasiado, creo que eso se nota, cuando era joven tenía la idea de que los poemas debían ser sumergibles, pero mi pequeña idea estaba a la mitad, Cesar Silva me la completó, los submarinos absorben agua para poder hundirse, por lo tanto, uno debe absorber lectores (aunque prefiero lectoras, of course) sumergirse entonces, implica tener algo de ellos, de los otros, algo que nos permita hundirnos, desaparecer de la superficie y llegar hasta donde seamos capaces, es decir, que el hundimiento, la sumersión en sí, dependerá de qué tanto hayamos absorbido del otro en nuestra obra. Aún creo en esta idea, si es que puede llamársele de esa manera.
Y creo en ella, porque lo que leo ahora parece ocuparse de la superficie solamente, sus libros son incapaces de dejarse ir/hundir en uno, no tienen nada de mi, pero tampoco de nadie, de ningún otro, ya lo dijo Porchia “un hombre solo, es demasiado para un hombre solo” y tiene razón, un escritor que escribe de y para si mismo, muy bien puede mandar a imprimir un ejemplar y quedarse con el, o imprimir varios para los demás que escriben como él.
Que el lector de hoy es un verdadero infame que busca satisfacciones inmediatas, es probable, pero no creo que toda la culpa sea de él, las editoriales y su ejército de narcisos han hecho lo suyo, por un lado acaparando la mesa de novedades, de hecho, al crear esa mesa han destruído el afán del lector por descubrirlas él mismo. las editoriales aceleran el proceso de envejecimiento de los libros, y no dejan respirar ni al libro ni al lector, ese apetito por lo nuevo ha generado una nueva legión de lectores voraces, ávidos de mercancía desechable, librito de avión o de temporada, incluso de... válgame dios, de moda! así las cosas. Saramago decía que en esto de escribir “no había que tener prisa, pero tampoco perder el tiempo” creo que eso tambien se aplica al acto de leer. Yo cuando quiero leer algo nuevo, algo que me sorprenda, agarro siempre Gargantua y Pantagruel de Rabelais, nunca me ha decepcionado.

Wednesday, December 16, 2009



Nuevas líneas de investigación:
21 relatos sobre la impunidad
Biblioteca Era, 2003

Ay Nanita! Cuánta impunidad… literaria y editorial
Hace seis años pocos hubieran pensado que este país podría estar peor, nadie se imaginaba que el Estado zombi que intentaba perpetuar Vicente Fox, iba a ser sacudido por el estado militar, hace seis años la impunidad era un cuento de horror, ahora, ahora estamos en las mismas.
Al ver la portada de este libro esperaba encontrarme algunas sorpresas, no salí decepcionado, me sorprendió mi ingenuidad. Así en breve, les digo que este libro es un vil asalto en despoblado, no lo compré, pero bien que me despojó de algunas horas que muy bien pude haber aprovechado en hacer otra cosa.
Nuevas Líneas de Investigación práctica lo que aborrece, su contraportada es una mentira, una burla mal intencionada, para empezar no todos son relatos y no todos los autores siguieron las reglas: “ahondar en el rumor, la imaginación o las sospechas desdeñadas por la versión oficial”, sólo nueve de los veintiún relatos fueron escritos para este libro, es decir, menos de la mitad, y de esos se agradecen “El error de la memoria” de David Toscana, “Sembrado”, un brillante relato de Francisco Hinojosa quien sabe que para estos temas la farsa, no es el recurso más honesto, sino el único, “Los democráticos” de Mario Bellatín es un cuento breve pero ingeniosamente cruel, “El hombre vendado” de Juan Ríos narra al estilo de la novela negra la supuesta muerte del señor de los cielos durante una cirugía, e “Isidore” de Juan José Rodríguez, nos cuenta con precisión algo cercano al turismo criminal.
Lo demás es una selección de textos diversos que forman parte de los libros de sus respectivos autores o que han sido publicados en revistas o periódicos, la mezcla es tan exótica que lo mismo cabe un ensayo sobre el dedazo en el PRI de Carlos Monsivaís, que el comunicado del Ejercito Zapatista sobre el crimen de Acteal, ambos de bastante utilidad para fines históricos, y si de historias se trata, la de Jesus Malverde, el santo de los narcos narrada por Daniel Sada es bastante interesante y fue publicada en Letras Libres, tambien aparece Hugo Hiriart con una excelente crónica electoral, a la que por cierto no le encontré la impunidad por ningún lado, hay un fragmento del libro que Sergio González Rodríguez escribio sobre los crimenes de mujeres en Ciudad Juárez “Huesos en el desierto” , el vertiginoso relato de Federico Campbell “Tijuana bajo la niebla” tambien vale la pena y el breve texto de Sergio Pitol sacado de El arte de la fuga, curiosamente resulta ser el más oscuro de todos.
Ahora que si de impunidad literaria hablamos, “El crimen de Oventic” de Jorge Volpi es una deplorable mezcla de crónica reportaje y cuento que no dudo en bautizar como “el reporcronicruento” :
"Afirmar que las condiciones de vida en este pueblo son inhumanas supondría emplear un tibio eufemismo… "
Y esa es la primera línea, y por si eso fuera poco, es el texto más largo, 26 páginas con todos los vicios de todos los géneros con los que se puso a jugar, creo que es un trabajo ejemplar para enseñarle tanto a los escritores como a los periodistas todo lo que NO deben de hacer. Algo bueno tenía que tener.
Otra situación que me molestó en algunos textos es la obviedad con la que evitan nombrar a las personas que habitan sus relatos, creo que precisamente en eso consiste la impunidad: en evitar nombrar a los responsables, en no señalar con seguridad a los delincuentes, en esconder, ocultar las pistas, hacerse pato simplemente, y ahí es donde empiezan las dudas, ¿fue esa la regla no escrita para colaborar en ese libro?, ¿o se les dio libertad a los autores para no hacer uso de ella? ¿Será esa la razón de tan pocos relatos inéditos en el libro? ¿Si así fue, porque no le pusieron 22 relatos sobre la impunidad? El relato 22 es el que lector escribiría al terminar el libro. Si es que lo termina!

Friday, December 4, 2009



Culpable de Nada. Julio Pesina

Fondo Editorial Tierra Adentro 2008
El cuerpo: el efimero cementerio de nuestras cicatrices

Con sólo tres personajes y la relación que tienen con sus propios cuerpos, Julio Pesina ha construído una novela que al igual que un triángulo, puede leerse desde varias perspectivas y ofrecernos una figura distinta cada vez que lo hacemos, siguiendo con aquella regla de que “lo profundo debe esconderse en la superficie”, Pesina explora las manifestaciones físicas ante el deseo, la pérdida o la malformación: Aldo es un metrosexual, Ogla una mujer cuyo amante murió en un accidente de auto y Maria Gloria una enana que ha encontrado en el viejo oficio de la prostitución todo lo que anhela.
Ogla suple el vacío con un consolador metálico de última generación, Aldo no abandona su rutina de ejercicios y su admiración por Mozart, Maria Gloria sólo sabe que nació para dar amor. Los tres tratan de olvidar el pasado por sus propios medios, borrarse la culpa, enterrar el remordimiento. Aldo y María Gloria sí tienen algo en común, su pasado en el mismo pueblo, la misma escuela primaria, el mismo profesor Dix que los dejó marcados, marcas, precisamente eso es lo que menos desea Aldo en su cuerpo, sus cicatrices están en otro lado, ocultas, a la espera de que la memoria de nuevo las haga visibles, nuevamente dolorosas.
En Aldo se cumple la condena de quien rinde culto al cuerpo, la molestia que le causa la imperfección anatómica, termina acumulándose en lo emocional y de la insatisfacción pasa a la imperfección, a esa necesidad de inventarse otro cuerpo a partir de lo poco que tiene, al no poder desprenderse de él, se obliga a reconstruir la ruina en la que nació, su constancia y entrega la dedica a reparar la desvencijada barca que la naturaleza le ha dado.
En cuánto a Ogla, hay otro tipo de rechazo, ella desprecia el cuerpo ajeno, ante la gris experiencia que le dejó su amante: hombre casado que muere junto a “otra” amante, prefiere hacer uso de un artefacto y una fotografía para asegurarse de la lealtad y disposición del ahora sí, único y fiel objeto de su afectos.
De los tres María Gloria, “Mayoya” es la más consciente de lo que posee, la que menos cuerpo tiene de los tres, es la que mayor provecho le ha sacado, su limitación le es ajena, su estatura es algo que perciben los otros, no ella, la niña enana que era humillada frente a todos por el profesor Dix, la nueva alumna que defecó en el patio durante el festival escolar, ahora es una mujer que se sabe dueña de si misma, tiene poco pero le pertenece todo.
La noche y la ciudad serán entonces sitio propicio para los encuentros, Aldo y Mayoya se ven de nuevo en un antro de mala muerte, Ogla un día decide visitar al joven Aldo que vive frente a ella, Aldo siente que Mayoya puede ser todo lo que necesita, Mayoya no piensa igual, al final la lluvia y el destino hará lo único que sabe hacer, acomodar las piezas y guardar en el cajón las más pequeñas.
Culpable de Nada es una historia donde el pasado y el remordimiento van devorando el presente de sus personajes, el entorno en el que se mueven los pondrá de nuevo en la realidad innegable: todos tenemos un cuerpo que envejece, todos perdemos algo de él en cada día que transcurre, algo en él se muere a cada instante, y sin embargo, son las humillaciones que sufre el cuerpo las que se quedan como cicatrices en la profunda y extensa piel de nuestra memoria.

Thursday, December 3, 2009


En el Cielo con Diamantes. Senel Paz
Ed. Bruguera…2007
Las hormonas de la Revolución

La primera vez que ví el nombre de Senel Paz, fue durante la proyección de la cinta cubana “Fresa y Chocolate”, dirigida por Tomás Gutierrez Alea en 1994 y cuyo guíon esta basado en el cuento “El lobo, el bosque y el hombre nuevo” con el que este autor cubano obtuvo el premio internacional de cuento Juan Rulfo en 1990.
Quien no haya visto la película o leído el cuento, le recomiendo que lo haga, la historia de David y Diego es sobre esas amistades todo terreno que cada vez escasean más entre los jóvenes. Aparte, En el cielo con diamantes es la historia de David antes de conocer a Diego.
Contada con un estilo que sólo atino a calificar de trópical, esta novela narra los primeros años de la revolución cubana a traves de los ojos de dos adolescentes, David, el niño melancólico y Arnaldo, un recipiente lleno de hormonas a punto de estallar. Los dos son de Las Villas, un pequeño pueblo de Cuba al que poco a poco le van llegando los avances de la revolución.
Senel Paz hace una serie de montajes precisos: la familia de David la conforman dos hermanas, su madre soltera y su abuela, cuatro mujeres que sólo tienen algo en común, y eso es la esperanza de que David se convierta en un hombre de provecho, la abuela es una ferviente católica, las hermanas son parte de la juventud, revolucionaria y su madre a decir de todos los hombres del pueblo, está que se cae de buena, lástima que tenga por madre a esa vieja urraca.
Por el otro lado, la familia de Arnaldo es otro tipo de circo, su padre es el amante de la hermana de su propia esposa, es decir la tia de Arnaldo, y este a su vez termina siendo el amante de su tía, la tarde en que su padre los descubre, este comienza a enfermar y muere después de un tiempo.
Los dos obtienen una beca para estudiar en La Habana, gracias a los triunfos de la revolución los hijos de los campesinos pueden seguir estudiando, a David los vecinos lo despiden en la estación del tren y hasta le dan algo de dinero, Arnaldo va por su lado, pero con la intención de mantener esa amistad para siempre.
Si no es por el humor que desborda en casi todas sus páginas, esta novela sería una aburrida historia de engaños y esperanzas, o una simple disneylización del pasado como decía José Emilio Pacheco al referirse a la nostalgia, sin embargo, la formula de Senel Paz al principio resulta efectiva, quienes narran son David y Arnaldo, cada capítulo se van alternando la historia de David, porque esta es la historia de David confiesa Arnaldo desde el principio.
Así, lo que en David es una reflexión ingenua, en Arnaldo es trópico puro, mientras David espera el primer amor, Arnaldo ya ha cargado hasta con las chivas del pueblo, mientras David sigue con sus ojos pegados a los libros, Arnaldo no aleja sus manos de las muchachas, mientras David lee los libros que la maestra de literatura y la revolución le permiten, Arnaldo y los otros leen en secreto el capítulo erótico de Paradiso, la novela de José Lezama Lima, así cada quien por su lado van acercando a David con esa mujer con la que debe perder su virginidad.
Por que también, esta es la historia de la virginidad de David, un día al joven Arnaldo se le aparece la Vírgen de la Caridad y le dice que debe ayudar a su amigo, pues si este no pierde su virginidad antes de los 17 años el pobre morirá de melancolía, por esta razón insiste en sus esfuerzos por sacar a David del internado los fines de semana pero sin éxito.
Por desgracia la formula se agota pronto, David sueña con ser escritor, sueña con ser alguien distinto en cuanto sus pies toquen el suelo habanero, y no deja de soñar, su imaginación vuela y vuela y las páginas pasan y pasan y no pasa nada, Arnaldo a pesar de ser más divertido y dinámico en sus narraciones, tambien da muchos rodeos, Senel Paz lo justifica insistiendo en que Arnaldo no es un escritor, y por lo tanto, no tiene la habilidad para hilar las historias de manera ordenada, total que los dos no dan para más, bueno los tres: Senel, Arnaldo y David y la novela comienza a despeñarse en la página 200 (es de 424) sólo aquel lector que le interese ver Cuba desde los ojos de un cubano podrá insistir en terminar con la novela.
Senel Paz se queda a la mitad de muchas cosas, entre la crónica de esos días llenos de esperanza, y la historia de un primer amor sin gracia, entre que nos invita a pasear por una joven Habana llena de internos con los penes duros, dispuestos a levantarse cualquier jeba que se les atraviese, igual nos obliga a quedarnos con el aburrido de David, con sus libros y las cuatro paredes de su habitación en el internado. Mientras Arnaldo y compañía escuchan por primera vez el Sargent Pepper de Los Beatles encerrados y en secreto, David piensa en su padre que sólo ha visto una vez,y casi al final aparece Vivian y la noche prometida, la esperada por todos, y después nada, si se animan a leerla, olvidénse de David desde el principio, todas las historias que lo rodean son mejores, incluso la manera en que terminan.
Porque al final de la historia de David, Senel Paz decide hacerse un autohomenaje bastante incomodo, la novela termina exactamente donde el cuento “El lobo, el bosque y el hombre nuevo” comienza: Mientras David come un helado en el Coppelia, un marica se le acerca con la intención de sacarle plática. Coño!
Tal vez como alegoría de la revolución cubana pueda funcionar: En el cielo con diamantes es una novela muy larga que termina donde inicia un cuento que algunos ya conocemos.