Tuesday, February 11, 2014

El personaje que no fue

El Adversario, de Emanuel Carrére

Anagrama, 2013

El 8 de enero de 1993, Jean Claude Romand asesinó a su esposa golpeándole la cabeza con un rodillo de amasar, esa misma mañana les sirvió cereal a sus dos hijos y después los llamó a su habitación y los mató de un disparo. Más tarde fue a casa de sus padres y los asesinó junto con su perro. Luego trató de estrangular a su amante pero ella se defendió y salvó la vida. Por la noche Jean Claude incendia su propia casa no sin antes tragarse una gran cantidad de barbitúricos con la intención de suicidarse, para su mala suerte es rescatado por los bomberos y pasa 8 días en coma.
     Si estos crímenes impactaron a la sociedad francesa, lo que se descubrió después rebasó cualquier historia conocida: Jean Claude Romand durante 18 años se inventó una vida, un empleo y fue construyendo a base de mentiras un personaje amable y de buen carácter. Nada de eso era real y a punto de verse descubierto, decide terminar con la vida de quienes según él, serían lo más afectados al descubrirse la verdad.
     De esto trata El adversario de Emmanuel Carrére, un híbrido que mezcla la novela con la crónica y el reportaje y que Anagrama publicó en 2013. Al terminar de leerlo se entiende que no había otra manera de trazar un personaje tan difuso, dueño de una mente enfermiza e insegura, víctima de largos episodios depresivos, Jean Claude es un hombre que desde que dijo su primer mentira, ya no pudo dejar de hacerlo.
     Siendo estudiante de medicina no presenta los exámenes de segundo año, después de eso, les sigue mintiendo a sus padres y los hace creer que se ha graduado, luego dice que consiguió un trabajo en la Organización Mundial de la Salud como investigador, y de ahí deriva otra mentira que logra elevar su nivel de vida: les cuenta a familiares y amigos que al ser empleado de la OMS tiene acceso a un programa de inversiones de alto rendimiento, sin dudarlo sus padres, su tío paterno, su suegro y hasta su amante le entregan grandes sumas de dinero, esto le permite vivir en una zona residencial de Francia y llevar una vida normal con vecinos, un amigo de los años escolares y con el cómite de padres del colegio al que asisten sus hijos.
     Esa mentira que le da acceso al dinero de otros, será que la que poco a poco lo va a ir cercando y lo llevará a cometer los crímenes que lo hicieron famoso, antes de que eso sucediera, su suegro le comentó que deseaba retirar una parte de lo invertido, Jean Claude va a visitarlo y mientras reparan el techo de la casa su suegro tiene un accidente y muere, hasta el día de juicio y al descubrirse toda la verdad, la familia de su esposa sospecha que Jean Claude asesinó a su suegro al verse descubierto.
     Luego su tío le reclama también parte del dinero, su madre le dice que ha recibido una carta del banco notificándole de un saldo negativo en la cuenta de su padre, y su amante le pide la totalidad de su inversión, aquí Jean Claude pierde el piso y comienza a planear la solución más adecuada y menos dolorosa para sus problemas: matarlos a todos y después suicidarse.
     El libro de Carrére es caótico, da saltos al pasado, relata las audiencias del juicio, los testimonios, establece correspondencia con el mismo Jean Claude y, va armando en retazos la posible verdad de este hombre, la intención de Carrére es encontrar y exponer un motivo sólido, una razón a los actos criminales de Jean Claude, poco a poco, se llega a la conclusión de que el temor a ser descubierto es lo que atormentó durante 18 años, día a día a Jean Claude, el hombre es un sobreviviente de su propia invención, ante los demás, él es otro, y el verdadero ha ido desapareciendo, pero por las noches, ya a oscuras, mientras trata de conciliar el sueño, Jean Claude sufre, y ese sufrimiento lo hace extensivo, supone que los demás, aquellos a los que más ama no sobrevivirán ante la verdad, los consumirá la vergüenza, serán humillados por todos, señalados en la calle, eso no lo puede permitir, lo mejor, es evitarles el dolor y la pena.
     Jean Claude Romand cometió sus crímenes con premeditación, así lo dan a conocer los investigaciones, preparó todo lo mejor que pudo, incluso su propia supervivencia, nadie cree casual que haya incendiado su casa exactamente a la hora en que pasaba el camión de la basura, para que lo vieran y llamaran a los bomberos.
     Los psicólogos que lo examinaron dudan que ese hombre sepa realmente quién es, hay la teoría de que se haya quedado encerrado en medio de sus dos identidades: la ficticia y la real. Emmanuel Carrére hizo lo que pudo, tratar de mostrarnos las dos sin juzgar ninguna.

Monday, June 10, 2013

Los oscuros hábitos del caos
Artemisa Café
Israel Terrón Holtzeimer
Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012

Federico es un hombre que jamás he tenido un objetivo en la vida, pasa de largo por las avenidas del desastre y el crimen, Diana, al contrario, es la sobreviviente de una desgracia, ha sido devorada literalmente por una ciudad en ruinas y desde la oscuridad ha resurgido como una ave fénix, incendiaria, pero sin alas. Humeante todavía, decide que todo debe arder, y Federico, por fin ha encontrado en ella un objetivo: su desgracia personal.
Artemisa Café arroja a dos personajes a recorrer los habituales pasillos del caos en un país que lleva un siglo cayéndose a pedazos y al que sólo le hacen falta unos cuantos empujones para terminar siendo un montón de polvo, esa es la fantasía que comparten Federico, Diana y ese grupo misterioso llamado Los Leopardos, sueñan con la venganza, el derrumbe, Federico, sólo busca que se extienda el vacío a su alrededor, que todos pierdan el alma en un instante, al menos, en eso anda hasta que encuentra a Diana, un ser sin nada, y cuyo vacío lo devora todo, un alma inquieta pero gris, una mujer entregada al aire, adicta a cruzar el vidrio de la droga y quedarse del otro lado, a pesar de lo tétrica y violenta que puede ser la novela, en ocasiones parece una especie de Alicia en el país de las pesadillas.
Los dos, juntos pero sin unirse nunca, no se enfrentan a nadie, más que a ellos mismos, un par de sombras difusas desde antes de conocerse, Diana regresó a casa de sus padres pero ya no fue la misma, Federico se unió a las fuerzas policíacas, su inteligencia lo fue elevando de cargo, pero él, indiferente al prestigio y al poder siguió en su búsqueda de la luminosa autodestrucción, consumiendo licor y tabaco al por mayor, sin temor a la muerte o al sufrimiento, entonces conoce a Diana, esa estrella de luz oscura, ese astro de masa negra que se inyecta galaxias en las venas para mantenerse alejada de este miserable mundo.
Alrededor de ellos el caos ha sufrido una variante, la Ciudad de México está en llamas, el gran cierre del desastre provocado por Los Leopardos y su misteriosa líder llamada Artemisa está a punto de culminar en los festejos del bicentenario, la misión de Federico es encontrar a dicha líder, tiene sus sospechas, cree que es Diana, pero cómo saberlo si ella se ha pasado los últimos días pegada a su encendedor quemando oscuridad, y diluyendo el fin del mundo en su cuchara plata.
Ellos dos, los herederos del caos pasan el tiempo recordando quiénes fueron, qué les hizo la vida, como el corazón se les fue endureciendo desde hace muchos años, contemplan el fin de la ciudad que fue el origen de este país abismado en su propia indiferencia.
Violenta y salpicada de un humor negro poco habitual, Artemisa Café es un viaje misántropico de alto nivel, sin nada de aprecio a lo que la sociedad ha decidido llamar vida, Diana y Federico son dos cuervos negros dispuestos al exterminio y al descenso, dos personajes que se preguntan ¿para qué lanzar fuegos pirotécnicos si tenemos bastante dinamita?

P.D.: Artemisa Café obtuvo el Premio Binacional de Novela Border of Words en 2012, el jurado estuvo integrado por Guadalupe Nettel, Julián Herbert y  Héctor Anaya.

Wednesday, February 20, 2013

Tenemos que hablar de Vicente
La fábrica de crimen. Sandra Rodríguez
Grupo Planeta, 2012
Tal vez pocos recuerdan uno de los crímenes más lamentables del 2004 sucedido en Ciudad Juárez, digo esto, porque pocos hablan de él, es probable que algunos hayan olvidado el nombre de su autor, y la mayoría ha de ignorar cómo acabó está historia, al menos la de su principal protagonista: Vicente León Chávez.
La fábrica de crimen, de Sandra Rodríguez, es un libro que nos ayudará a no olvidar el crimen y las circunstancias en que se dio. Un joven de 16 años ayudado por dos de sus compañeros de escuela, asesinó a sus padres y a su hermana, metió los cuerpos en una camioneta y les prendió fuego. Hizo todo lo posible por hacerlo parecer un ajuste de cuentas del crimen organizado,  estaba seguro de que jamás sería descubierto.
A partir de ahí, del crimen y las declaraciones del mismo Vicente, Sandra Rodríguez comienza a seguir un hilo que no piensa soltar, la historia de este joven que motivado por el alto nivel de impunidad que tiene la ciudad, decide que es fácil hacerlo, que no hay ley que se lo impida, que lo investigue y que lo encarcele, eso lo dice el mismo Vicente, no cree en la policía ni en la justicia.
Lo que me llama la atención en este libro, es que a pesar de la enorme madeja de incompetencia, impunidad, complicidades y corrupción que ha gobernado a nuestra ciudad en los últimos 20 años, Sandra Rodríguez no suelta el hilo con el que empieza esta historia, y  a pesar de atravesar esa compleja red de eventos que sacudieron esta ciudad, Rodríguez no quita el dedo del renglón: la impunidad es la causa de este crimen, y la impunidad es causada por otros crímenes demasiado comunes sin importar el partido que gobierne: negligencia, intereses políticos, corrupción, incompetencia, falta de preparación y un largo etcétera.
Durante el sexenio pasado se nos dijo hasta el cansancio que el tejido social estaba roto, que los valores se habían perdido y por eso Juárez, la primer ciudad que entró de lleno al desarrollo de la industria maquiladora, también había abandonado a sus hijos, y que sus padres habían empeñado el futuro de sus hijos por obtener mejores ingresos, ambas declaraciones resultan absurdas, pero normales entre las autoridades y gobiernos que han descuidado por décadas un derecho elemental de la ciudadanía: su seguridad.
Se les olvida a esos estudiosos y funcionarios, que la mujer no dejó el hogar por ejercer un derecho, sino porque un solo ingreso era insuficiente para sostener a una familia. Y en cuanto a lo primero, a la perdida de valores, ahí también ignoran algo elemental, los valores son opcionales, el saberlos no nos obliga a usarlos, ellos lo saben mejor que nosotros, al igual que sabemos que si hay algo que debe ser obligatorio y respetado es la ley.
El caso de Vicente es el primero que logra un impacto en la sociedad, tal vez, por ser un parricidio, o por la edad del homicida, la cobertura de los medios, pero lo que vendrá después es una generación de jóvenes asesinos reclutados por las organizaciones criminales que se disputan el control no sólo de la ciudad, sino de la policía municipal y el centro de rehabilitación para adultos (Cereso).
Leer La Fábrica del crimen de Sandra Rodríguez, es dar un vistazo rápido, pero profundo a la decadencia total de una ciudad, decadencia provocada por sus mismos gobiernos, en todos los niveles, pues las decisiones que afectan a Ciudad Juárez se toman desde los tres niveles de gobierno.
El libro cala hondo en varios sentidos, sólo nombraré tres: el primero es ver cómo la mayoría fingimos no darnos cuenta del avance del crimen organizado, los hechos y la información siempre estuvo ahí. El segundo es descubrir el pozo donde está sumergida la ley en México, la justicia y los programas de rehabilitación carcelaria, las tres son una perversa acumulación de omisiones, incompetencias e indiferencias absolutas, por no llamarlas complicidades o simple y llana corrupción, por último duele comprobar que Vicente León Chávez tenía razón, los homicidios perpetrados por el crimen organizado, jamás son investigados, hasta el día de hoy no se sabe en qué van las investigaciones de su asesinato, sucedido en agosto de 2009 donde fue acribillado junto a Iván Vital Castañón en un puesto de tacos, tenía apenas tres meses de haber salido del Cereso.
La verdad duele, pero esa no es razón para olvidarla, por eso insisto en que tenemos que hablar de Vicente.

Tuesday, March 1, 2011


Uno de tantos.
Presunto culpable (México 2009)
Dir. Roberto Hernández



Rara vez sale uno del cine temblando de terror e indignación, y ha de ser, porque rara vez las salas de cine apuestan por este tipo de material, en este caso, el documental Presunto Culpable, dirigido por Roberto Hernández en colaboración con Geoffrey Smith, nos muestra lo que ya sospechabamos: la impartición de justicia en México, es una farsa destructiva y cruel, pero cómo suele suceder, lo que suponemos es poco si lo comparamos con lo que en verdad sucede.

Presunto Culpable nos presenta el caso del jóven José Antonio Zuñiga Rodríguez acusado y condenado a 20 años de cárcel por un homicidio que no cometió, lo que vemos en noventa minutos es la síntesis de los más de 800 días de encarcelamiento que vive ésta víctima de la justicia mexicana. Pero esto va más allá, quien ve este documental no regresa igual a la calle, habrá ingenuos que se asombren, paranóicos como yo que descubren que no lo son tanto, y otras personas que saldrán indignadas pero con la intención de promover la cinta y buscar otras manera de apoyar el cambio urgente que requiere la impartición de justicia en el país.

Lo que ahí se presenta, es sólo un caso de tantos, las estadísticas que maneja el documental son arrolladoras, todas las deficiencias penales alcanzarán a perjudicar a más del 90% de los procesados, entre otros datos, resalta por ejemplo que 90 de cada 100 detenidos jamás vieron una orden de aprehension, más de 90 de cada 100 enjuiciados jamás vieron al juez, y lo que es peor, algunos homicidios son resueltos para no investigados, la frase que me dejó helado, es aquella donde sugieren que en un juicio el acusado se enfrentan contra el expediente elaborado por las autoridades competentes, y como queda claro en la cinta, de competentes no tienen nada.

Roberto Hernández ya había realizado en 2006, El Tunel, un documental corto donde abordaba los absurdos de la impartición de justicia en México, es precisamente por este corto que los amigos y familiares de Antonio Zuñiga lo contactan para pedirle ayuda y orientación, al revisar el expediente descubren algo que da las posibilidades de reabrir el juicio: la cédula del abogado defensor es falsa. Desde ese momento, con la posibilidad de tener un nuevo juicio y conseguir un abogado de verdad, uno como espectador será testigo de todas las incapacidades y defectos del ser humano, ya no podremos pronunciar aquellas frases de -a mi me dijeron-, -dicen por ahí-, -una vez me contaron- porque lo estaremos viendo suceder en la pantalla, y tristemente rebasa a la peor historia que nos hayan contado.

Si yo salí aterrado del cine, fue por ver como personas investidas de cierta autoridad y que son las que velan por nuestra seguridad y además responsables de la impartición de justicia, ven eso como un simple trámite, una chamba y nada más, no son capaces de entender que en sus manos tienen la libertad y las vidas de muchas personas, me dejó temblando la indiferencia con que toman decisiones tan arbitrarias con tal de no afecter su puesto y el de otros, en palabras más simples, asistí a la porqueriza donde todos los cerdos se cuidan la cola para evitar que la verdad se las pise, un verdadero horror.

Ojalá puedan asistir a verla, parte de lo que se está recabando en taquilla es para elaborar más copias de las cinta y así lograr que puedan verla más personas, la estructura y edición del documental son bastante ágiles y precisas, cómo han dicho algunos críticos no tiene desperdicio, pero si algunos desperdicios de nuestra raza humana, ojalá nunca nos topemos con uno de ellos en nuestra vida y para estar seguros, hay que pasar la voz y apoyar la causa.

Monday, October 4, 2010

Una falsa farsa inspirada en la tragedia
El infierno, de Luis Estrada, Mexico 2010


En este país ya practicabamos una farsa con bastante éxito, ir a votar y creer que en eso consiste la democracia, sin embargo, el Estado que jamás se contenta con nada, decidió hacernos participar en otra: la guerra contra el narco, pero los papeles que se nos ofrecieron en esta obra no nos gustaron, desgraciadamente nos salen muy bien: civil muerto, civil herido, persona que duerme con miedo, sociedad que no confía en nadie, extorsionado, secuestrado, y otras mas extremas, alguien que ve sicarios con tranchete en cada auto que pasa por ejemplo.

Mi papel siempre ha sido el mismo, el paranóico que cree que el gobierno en su afan de protegernos de la ´verdad´, protege a todos los que nos causan un daño dosificado, como si dijera “pobre país, sí les dijera quiénes están metidos en este negocio del narco, seguro se me suicida¨, a estas alturas la tarea le puede resultar más sencilla, sólo tiene que decirnos “quiénes no” están metidos.

A qué viene todo esto, a que Luis Estrada con su nueva película El Infierno, hace todo lo contrario, nos dice algo que ya sabemos, nos muestra algo de lo que somos testigos (más en esta ciudad), y nos demuestra que todo pinta para que las cosas sigan así.

La cinta creo que comenzó con la intención de ser una farsa, que fue escrita años antes de que todo empezara a crujir como los huesos de los muertos, pero que, dado el vértigo de sangre y odio que se desató en dos años, no tuvo más remedio que dejarse llevar por las circunstancias.

La concibo como una falsa farsa, porque toda exageración le quedó pequeña a la realidad, los números, esas cifras que avanzan rápidas como un ejército, devoraron cada chiste, cada intención de ser humor y nada más, lo que vi en la pantalla, si soy sincero, a mi ya me quedó muy lejos. A lo mucho me parece un documental antiguo con algunos chistes que ya no me hicieron reir.

Aún así puedo decir que la película me gustó y precisamente por todo lo que acabo de decir, aparte, admito que me encantan las groserías mexicanas bien pronunciadas y dichas con todas sus letras, nada de “inches, uey, ingados, utos y caón” , no ni madres, aquí los personajes hablan como nos gustaría hablar a todos, eso siempre me ha gustado, porque para decirlas así siempre hay que tener las razones claras, y si algo es claro, es que en un sitio como el que retrata la película, no se puede andar uno con cortesías ni eufemismos. Otra de sus virtudes es un excelente reparto que me sorprende por su equilibrio actoral a pesar de estar formado por tres generaciones de actores, nadie se come a nadie, y sus participación en la cinta esta bien definida.

La historia es simple, “El benny” regresa de Estados Unidos a un puebló que está peor de como lo dejó, él tampoco ha mejorado, y la vida de su familia tampoco, su hermano que era sicario fue asesinado y ha dejado una viuda y un huerfano, ante esta situación, “El Benny” decide hacerse cargo de las responsabilidades de su hermano, sin trabajo y sin opciones, no tiene otra que ir a pedirle jale a “El Cochiloco” amigo de la infancia y ahora líder de los sicarios que trabajan y protegen a uno de los dos hermanos Reyes, ambos controlan y gobiernar el pueblo de San Miguel Arcangel y se odian a muerte.

A partir de ahí la historia sigue igual, en cuanto comienzan a caer los muertos, el humor tambien desaparece, ya no hay nada de que reirse, cuando la cinta termina acorralada por la realidad, yo como espectador me siento igual, no tiene gracia ser testigos de las venganzas interminables, del odio y la corrupción, la hipocresía y la miseria que nos han ido consumiendo durante todos estos años.

Aunque “El Infierno” realiza señalamientos muy concretos a la guerra iniciada por el presidente Calderón, no hay mucho de donde agarrarse, el deterioro social de San Miguel Arcangel es el que hay en todo el país y resultado de casi cien años de podredumbre política, es en ese pueblo donde veo la verdadera representación de nuestros días, en ese campo desierto y miserable, es en ese pueblo casi abandonado donde todas sus autoridades participan en la farsa de combatir el crímen donde percibo la crítica más directa y más acertada "esto no acaba de suceder, pero esto nos ha orillado a ver en el narcotráfico la única opción"

Tal vez a Estrada se le critique por no profundizar en el asunto, no creo que en el cine eso sea una obligación, el director cumple con atreverse en poner en la pantalla lo que ya imaginamos todos, la iglesia, los politicos, todas las autoridades judiciales y parte de la población estan metidos en el asunto, además, qué necesidad hay de profundizar en algo que ya salió a la superficie, en lo particular, creo que los habitantes de esta ciudad tendremos una percepción distinta, nosotros estamos más cerca de esa guerra que Luis Estrada nos presenta, tal vez para nosotros todo nos resulte más claro, menos chistoso, saldremos del cine pensando que no hemos visto nada nuevo, y tal vez con el corazón un poco más pesado, eso lo sabré cuando la cinta se exhiba por acá, porque paradojicamente, el único lugar donde no se ha exhibido “El Infierno” es precisamente en esta ciudad que en estos dos años para muchos ya se ha convertido precisamente en eso.

Monday, September 20, 2010


Silvio Rodríguez en Voces de América:
Un concierto para una sola voz


Llegué al concierto de Silvio Rodríguez sin ninguna expectativa, así lo hago con cualquiera, aplico un metodo que aprendí por parte de un amigo: evité por casi un mes escuchar los discos o ver los videos del músico en cuestión (en este caso tenía años) y así, de esta manera, llegué dispuesto a la aceptación absoluta, lo que ves es lo que hay, en este caso, lo que oyes es lo que hay. Este metodo está lleno de ventajas, la principal, es que pase lo que pase, todo va a ser mejor de lo que esperaba.

Aún así, cuando vi la lista de canciones en el programa de mano mis expectativas bajaron más, por tres simples razones adolescentes, no estaban incluídas Canción en harapos, En mi calle, y Cuando digo futuro, bueno, dije, mientras no canté la del pinche unicornito azul estamos a mano.

A las 8:30 inició la histórica participación de Silvio Rodríguez, y para mí que no esperaba nada, todo sucedió bien, claro que no era la voz de hace 40 años, ni los mismos arreglos, hombre, que ni Silvio era el mismo, (carajo, los años pasan y lo hacen peor si uno no se cuida) y las canciones tampoco fueron las mismas, lo que a mi me sorprendió fue como esa voz distinta y esos arreglos para el conjunto de cuerdas y vientos que lo acompañó, fueron sacando del ataud de mi memoria una legión de versos que creía muertos, y ahí sí, tuve bastantes razones para emocionarme, para empezar el darme cuenta de que mi alzheimer no era tan grave como pensaba, pero sobre todo, fue descubrir en alguna circunvolución de mi cerebro los recuerdos de aquel muchacho que fui y que prefirió escuchar a Silvio Rodríguez y dejar el rock en tu idioma para después, desde esa perspectiva todo dejó de importarme, y para mi ese concierto comenzó a tener valor. Hasta que cantó el unicorny blue, pero bueno, aquel muchacho que fui era más tolerante y prefirió pensar en otra canción mientras esta se terminaba.

El conjunto de canciones que interpretó esa noche, la mayoría de ellas, adquirieron para mi otro sentido en estas nuevas circunstancias, en esos años que las escuché por primera vez, esta ciudad era un sitio propicio para la libertad y para los sueños de cualquier chamaco de 17 años, ahora, con la ciudad sitiada, mis sueños estan habitados por algo peor que las serpientes, el concierto transcurría y no me puse a pensar ni en discursos, ni en ideologías o sistemas políticos, lo que me calaba hondo era lo adecuadas que eran esas canciones para este momento, me olvidé que este hombre es cubano, que estas canciones fueron escritas en otros años, para otras ciudades y con la intención de apoyar o rechazar otras guerras y no esta, aun así, cada línea para mi caía en su sitio, yo, a diferencia de muchos tengo en mi memoria a un jovenzuelo flaco y de lentes oscuros, puedo decir con certeza -eso no está muerto, no me lo mataron, ni con la distancia ni con el vil soldado- pero por desgracia, hay otros que no pueden decir lo mismo.

Cuando cantó Pequeña seranta diurna, hizo un alto en una frase, la dejo incompleta creo que manera intencional, ... y quiero que me perdonen por este día mis muertos..., dejó fuera la felicidad que acababa de nombrar, insisto, como queriéndonos decir algo. El necio, canción que jamás había escuchado, me gustó bastante, y no porque sea una declaración pro-cuba, sino porque algunas líneas coinciden con las cosas que mis padres han tratado de enseñarme con su ejemplo: la necedad de vivir sin tener precio.

Cuando llegó la tan esperada Ojalá, canción que se dice alguna vez le dedicó (mas no escribió) a Augusto Pinochet, yo le puse la cara de “El Chapo” al dictador, mi pareja la del presidente Calderón, y fue inevitable coincidir en la frase de ...tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Para cerrar, La era esta pariendo un corazón... y ese final que parece una lista de instrucciónes para casos de emergencia debo dejar la casa y el sillón... por cualquier hombre del mundo, por cualquier casa, y tan tán se acabó el asunto, algunos dicen que Silvio se portó mal, que fue muy seco, y claro, que no cantó las canciones que debiá cantar, en pocas palabras, todos llegaron con la expectavivas cruzadas, esperando acaso un milagro, un tierno apapacho, un mensaje de esperanza, creo que Silvio se fue por el otro lado, pongánle acción, la guerra es dura, el enemigo está aquí, en ustedes, que esperan demasiado de los otros, no sé.

Algunos dirán que Silvió ha cambiado mucho, que ya no es el mismo de antes, y yo me pregunto quién lo es a estas alturas. Creo que nadie, yo no, y eso no impidió que Silvio le cantara a ese muchacho que aún lo recuerda con bastante cariño en algún pasillo de mi memoria.

Monday, September 13, 2010


Ni una letra más al narco
la postura de Pilo Galindo





Tal vez no sean estas las palabras que usó Pilo Galindo durante su participación en la mesa Espejos de la violencia en la literatura mexicana, pero fue lo que yo entendí, después Elmer Mendoza de Sinaloa, insistió en que precisamente de eso debe de hablarse pues es lo que está sucediendo y como escritores no podemos negar la realidad.

En ninguna parte Pilo Galindo sugirió negar la realidad, no habló de evasión o de cerrar los ojos, sí habló de las otras historias, de las otras personas, de los demás, de todo aquel que de unos años para acá adquirió la cualidad de sobreviviente.

Antes de entrar al territorio confuso de la escritura, la libertad y la realidad, dejo claro que apoyo la postura de Pilo Galindo, y las razones trataré de ponerlas en claro.

De buenas a primeras, el negarse a escribir sobre el narco suena a cobardía, desde mi punto de vista es todo lo contrario, un escritor que decide poner un hasta aquí a tanta infamia, pero sobre todo a tanto poder, ya ha dado un primer paso, en principio hay que considerar que el narco está invadiendo todos los ambitos de la vida social, y que dicha invasión ya está controlando y transformando dicha vida en un encierro perpetuo, convivimos con el miedo y esto, ya lo han dicho otros, ya no es vivir.

El narco de hecho, ya invadió las librerías, llaménme paranoico, pero el narco busca todas las formas posibles de estar cerca de nosotros: en las salas de nuestras casas, en nuestras conversaciones cotidianas, por eso, el hecho de que un escritor decida no escribirle una sola letra al narco, es un acto de resistencia, un acto valiente que yo por lo menos, pienso seguir.

Pilo Galindo tampoco dijo que negaramos la realidad, al contrario nos invitó a verla en su totalidad, en asomarnos a las orillas, a los margenes de cada historia, nos habló precisamente de eso, de las otras historias que suceden en y a pesar de la violencia, hay muchos sobrevivientes, hay muchas heridas, claro que hay muchos muertos, cifras y manchas de sangre en el noticiero o en el periodico, pero qué hay después de la noticia, qué sucede cuando las cifras pierden todo sentido de proporción, que pasa con lo que no aparece en la fotografías.

De eso es de lo que quiere escribir Pilo Galindo, esas cifras tienen hijos, amigos, familia, una historia. La del narco ya nos la sabemos, se escribe a diario con las palabras corrupción, impunidad, incompetencia, esa historia la leo todos los días, tal vez soy un ingenuo, pero esa historia no quiero que la lean mis hijos, habrá entonces que ponerse a borrar en vez de escribir, o como dice Pilo, negarles las palabras, cada letra irsélas quitando poco a poco.

Un escritor no puede seguir siendo el eco de la violencia, no debe prestarle su pluma al narco, al contrario debe ser la voz de sus victimas, de todos aquellos que a diario habitan una ciudad que está en medio de una guerra que no pidieron.

En cada familia hay una historia de resistencia y de esperanza, por dar un ejemplo, este año se han abierto dos bibliotecas comunitarias, sin apoyo del gobierno, pero tambien se han cerrado muchas calles en distintos sectores de la ciudad, una de esas bibliotecas está en Villas de Salvarcar, lugar donde sucedió la masacre de 14 jóvenes estudiantes, y ahí donde el narco quizó dejar su huella, los habitantes no cerraron la calle, no pidieron más soldados, más vigilancia, es más, ni siquiera pidieron dinero, eligieron abrir una biblioteca, en pocas palabras dejarle espacio a la esperanza, porque donde haya libros que no hablen del narco, todo, cualquier cosa es posible.

Como esa historia hay más, porque son muchos los heridos que se han levantado, y estoy seguro que si los escucharamos, si contaramos sus historias, todos aprenderíamos mucho.

Gracias Pilo!