Wednesday, November 25, 2009


La presa. Kenzaburo Oé
Anagrama. 1994
Retrato de infancia con guerra al fondo

Hubo un tiempo en que la crueldad y la violencia sólo existían en la distancia, llegaban a los oídos de los niños en forma de historias asombrosas, las batallas y los enfrentamientos habitaban la imaginación de los infantes y si acaso tenían una señal visible de la guerra, esta era la suspensión de clases, el verano perpetuo, las vacaciones sin fin. Hubo entonces lugares donde la guerra jamás sucedió, sitios donde la sangre no ensució las ropas ni las tierras de nadie, la pequeña aldea donde sucede la breve pero inmensa novela de Kenzaburo Oé, tristemente, no es uno de ellos.
La tensa tranquilidad de una aldea de cazadores se ve perturbada por la caída de un avión enemigo, de dicho accidente sólo hay un sobreviviente, un negro que será hecho prisionero y que por dicha condición es encerrado en el almacén de la casa donde vive su personaje principal, un niño sin edad precisa que nos narra esta historia.

Pero de repente el soldado estiró el brazo –un brazo increiblemente largo-, alzó entre sus gruesos dedos, cuyas falanges estaban erizadas de pelos, la botella de ancho gollete, se la acercó y la olió. Después la inclinó, abrió sus labios como de caucho, descubrió dos perfectas hileras de dientes fuertes y deslumbrantes, cada uno en su sitio exacto igual que las piezas de una máquina, y vi como la leche caía en las profundidades rosadas y relucientes de su amplía garganta. La nuez del negro cloqueaba como un desagüe cuando chocan en él el agua y el aire. Por las dos comisuras de la boca, que daba la penosa sensación de ser una fruta demasiado madura estrangulada por un cordel, la leche grasienta se desbordaba, bajaba a lo largo del cuello, mojaba la camisa abierta, caía por el pecho y se inmovilizaba en la piel pegajosa con reflejos oscuros en forma de gotas viscosas como la resina que temblequeaban. Descubrí, en medio de la emoción que me resecaba los labios, que la leche de cabra era un líquido extraordinariamente hermoso.

Antes de eso la guerra sólo había sacudido las rutinas del verano, ante la imposibilidad de llegar a la ciudad, ahora la aldea tiene su propio crematorio, los niños pasan más tiempo en la playa, observan el ir y venir de los adultos, y se adaptan al ritmo de los días sin escuela y sin obligaciones, todo está bien hasta que sucede el accidente, la aldea no volverá a ser la misma para nadie después de eso, el negro, la presa, lo cambiará todo, absolutamente todo.

Ya no formaba parte de la comunidad infantil: ésta era la idea, surgida como una revelación, que ahora me invadía. Las sangrientas batallas con Morro de Liebre, la caza de pajaritos en las noches de luna, los descensos en trineo, los cachorros salvajes, todo eso era bueno para los niños. Pero esa clase de relaciones con el mundo ya no tenía nada que ver conmigo.

La narrativa de Oé es sensual en todos los aspectos, habla de texturas, calores, humedades, aromas, sabores, reacciones epidérmicas, sus descripciones son tan coloridas y llenas de una extraña calidez, que en ellas no sólo encontramos una ennumeración de datos esenciales para visualizar los sitios y las condiciones de la aldea, es a travez de estas minuciosas observaciones llenas de vida que entendemos la diferencia que provoca la llegada de este extraño, lo ajeno que es a este sitio, y como poco a poco, cuando todos creen que no es peligroso, el negro se va adhiriendo al paisaje, como los habitos del encierro lo van volviendo parte de lo que antes lo rechazaba, y en forma de agradecimiento repara algunas herramientas y artefactos de los aldeanos, empezando por la trampa para jabalíes con que lo mantienen quieto, ese es el gesto adecuado para demostrar que no quiere huir.
Sin embargo, la misma presa sabe que no lo puede ser por siempre, por eso cuando sospecha que la situación, su situación, está por cambiar, no tiene otra opción que volver a ser el enemigo, hace rehén al niño que nos narra esta historia y el desenlace con muerte y víctima es inevitable.

-Cuando una guerra llega a ese punto, es el colmo – dijo Chupatintas- ¡Mira que aplastar los dedos de un niño…!-
No contesté nada y sentí que me faltaba la respiración. Era muy probable que la guerra, aquella interminable y sangrienta batalla de gigantescas dimensiones, aquella especie de maremoto que, en unos países lejanos, se llevaba los rebaños de corderos y arrasaba la hierba recién segada, siguiera prolongándose. Pero ¿quién hubiera imaginado jamás que aquella guerra tuviera que llegar hasta nuestras aldea? Sin embargo, lo había hecho, para destrozar mi mano y mis dedos, para emborrachar a mi padre y llevarlo a blandir su podadera. Así, de golpe nuestra aldea se veía envuelta en la guerra; y yo, en medio de aquel tumulto, ya no podía respirar.

Si cuando fue hecho rehén el personaje de Oé, se sintió traicionado, luego cuando se descubre convertido en “presa” tambien, escucha que algo ya había comenzado a romperse, a crujir desde las profundidades de la circunstancia, los tambores de la guerra se estaba acercando y por fin retumbaron en su pequeño cuerpo.
Muere entonces la infancia de nuestro personaje, pero ambos, la presa y el niño son arrancados de sus paraísos por culpa del miedo y el odio que siempre surgen imbatibles cuando la vida está en peligro.
Ahí terminas sólos, el cádaver y el niño herido, mientras los demás juegan, él percibe el pesado olor de la muerte y en su mano los rastros de la furia. Los tambores siguen sonando en su cabeza.

Friday, November 20, 2009




Los Discos del Ataúd

Out of Time. REM
Warner Music, 1991
Si alguien me hubiera preguntado aquel verano del 91 sobre el cuarteto de Atenas, Georgia, yo hubiera respondido con mi soberbia ignorancia que Atenas está en Grecia y que la música griega por el momento no estaba en mis planes, en esos días mis dedos le daban la vuelta una y otra vez al cassette Mujeres de Silvio Rodríguez y cursaba el quinto semestre de la preparatoria.
Y se le hubieran preguntado por REM a mi amistosa sombra Raúl Quezada, el habría hablado largo y tendido sobre la etapa alfa del sueño en los humanos y el característico movimiento ocular que aparece casi a punto de despertar.
Pero uno de los tantos sábados que yo pasaba frente al televisor sucedió lo inesperado, aparece un tipo corriendo, un jarrón con agua se estrella en el suelo y comienza una música sencilla, luego aparece un tipo flaco demostrándonos sus naturales deficiencias para el baile y cantando que ha perdido su religión, todo esto acompañado de imágenes muy extrañas, un ángel anciano que cae del cielo, unas muchachas con ropas orientales y un San Sebastián sin flechas en el cuerpo pero atado en un árbol, esperándolas.
El lunes los precoces Monjes Morados no hablamos de otra cosa “ ¿vieron este video raro de un grupo que se llama REM? Todos coincidimos en la respuesta. Mi tocayo “el Soju” en ese momento se impuso una sola misión en su vida, conseguir ese disco y en menos de una semana lo hizo, no sólo eso, tambien compró un VHS con todos los videos y para nosotros la música ya no fue lo mismo, estabamos inmersos en el universo visual de Michael Stipe y compañía. Para mí el video de “Low” fue algo impresionante, un pintura que se mueve con lentitud a lo largo de una canción lenta y tristísima, y de las canciones “Country Feedback” sigue siendo mi favorita, el disco en sí, es como un álbum de fotografías de tu vida hasta el fin de la juventud, canciones que contienen todo lo que ya fue: el amor, los adioses, las oportunidades y el imperceptible milagros de haber salido vivo de ahí, de esos lugares y de esos momentos. Canciones que nombraban un futuro que para nosotros era aún lejano pero al igual que la advertencia de los espejos retrovisores, estaba más cerca de lo que pensábamos.
A esa caja extraña llena de objetos tambien extraños le pusieron Out of Time, según dijeron alguna vez, el título se los dio una secretaria de la compañía disquera, le habían dicho que el disco trataba de “pérdida, amor y melancolía”, tal vez en eso días para nosotros se trataba de todo lo contrario, encuentros, desamor y apego al presente, hoy que lo escucho, 18 años después, creo que tenían razón.
Al poner ese disco aparece de inmediato esa parte del jardín que habitamos casi un año en la preparatoria Hermanos Escobar,aunque para nosotros los verdaderos hermanos de la prepa eran los Nava, Pilar y Eleazar una especie de siameses mágicos y poderosos, Soju era un terrible infante con la mirada puesta en la eternidad, y el querido Juancho Remix un joven de DJ que aterrizó como un meteoro desde Ensenada, de vez en cuando nos traía una de sus mezclas caseras que él mismo había confeccionado con Depeche Mode, The Cure y Morrisey, compartíamos los cigarros y las mañanas, conversabamos de nada y planeabamos cualquier cosa con tal de extender el día hasta donde nos fuera posible, nos unía el rechazo a las formas y las costumbres, nos considerabamos únicos en una preparatoria donde la individualidad no sólo era permitida sino promovida a cada instante, eramos otro grupo nada más, pero eramos el grupo que traía una grabadora (la de Sojú) con reproductor de CD, no habitabamos los salones de clase salvo lo necesario, nos gustaba la calle, los espacios abiertos, el no tener horarios, lo nuestro era el andar tomando fotografías, dibujando o tratando de aprendernos una canción de Caifanes en la guitarra, eramos un quinteto de solitarios sin remedio buscando alguna manera de asir el tiempo. Y ese año, ese disco de REM creo, nos facilitó un poco el trabajo.

Thursday, November 12, 2009



El Tesoro de la Sombra. Alejandro Jodorowsky

Siruela/De Bolsillo. 2007
El retorno al origen (y las intenciones) del cuento
Mi primer acercamiento a la obra de Alejandro Jodorowsky fue desastroso, el profesor de historia del arte nos presentó “La montaña mágica” como una obra maestra y para mi no fue otra cosa que una misa extraña de una religión desconocida con duración de tres horas y que por fortuna no tenía la obligación de verla en su totalidad, así que me salí a los treinta minutos, cuando comienzan a explotar los sapos.
Años después adquirí la “Antología Pánica” que publicó Joaquín Mortiz y que en un principio me pareció infumable, el ego de Jodorowsky en esos tiempos estaba más allá del cielo y sólo acudía a él cuando necesitaba algo que me sacara de quicio.
Poco a poco y ante la necesidad de encontrar una creencia religiosa menos pasiva y que no consistiera en un Dios que habita los cielos rascándose su panza infinita por los siglos de los siglos (imagino que cuando termine de rascarcela se acabará el mundo), volví entonces con más calma a Jodorowsky y a su mezcla de doctrinas orientales, las cuales siempre me han parecido más propositivas que las religiónes de origen cristiano.
Y si en algo destacan este conjunto de creencias es en la importancia del aprendizaje y la reflexión, desde hace miles de años los orientales encontraron en la fábula un método de enseñanza preciso que requiere atención y razonamiento, las cuales no son muy comunes en el ser humano, por lo tanto, estaban obligados a que las historias fueran atractivas y breves, como una explosión o una descarga eléctrica, si algo me ha gustado siempre de estas brevisimas narraciones, es que al contrario de la fábula europea que se vio en la necesidad de no ofender a nadie y usar animales para lograr sus propósitos didácticos, en oriente a todas las cosas se les llama por su nombre, lo cual considero es el principio universal de la honestidad, nombrar las cosas es adueñarse de ellas pero tambien es entenderlas, verlas como son. Asi que en estas historias los viejos son viejos, el panadero hace pan y el monje perezoso es un monje perezoso.
El tesoro de la sombra es la reunión de dos libros y casi doscientas historias breves, la mayoría brevisimas y no todas son de carácter didáctico, no en apariencia, pero la mayoría de ellas invitan a la reflexión y van más allá del simple acto de contar una historia.
La mayoría son fábulas conocidas, algunas son retomadas con ligeros cambios y otras sí son creación de Jodorowsky, esto se nota porque son las más extremas: madres que devoran a sus hijos, gente que se queda sin piel, escenarios apocalípticos, historias de muerte y destrucción, y tambien son un poco extensas en comparación con las demás, aparte en ellas se nota la mezcla de varías doctrinas, deidades y creencias, pero sobre todo su peculiar sentido del humor:

Santa Madre de Dios, cúrame a este niño. Anda siempre por el aire, nunca quiere tocar tierra. Flota en la casa como un globo, lo que es molesto para las visitas porque en cualquier momento puede orinarles el sombrero o mancharles la ropa con algo peor. Hace milagros idiotas: multiplica las arañas y las ratas. Además huele a rayos porque es imposible bañarlo: no quiere entrar en el agua e insiste en quedarse de pie sobre su superficie. Ayer volvió a la vida a un pollo asado. Sin plumas ni cabeza, ahora anda por ahí tropezando entre los muebles, perseguido por los gatos. ¡Hazlo normal, Virgen adorada, para que ya no le devuelva la vista a tanto hombre lúbrico! Esos que fueron ciegos pegan sus nuevos ojos saltones a los vidrios de mi ventana, dándose placeres manuales cuando en la noche me quito las enaguas. También al quejarnos de la sequía, nos hizo llover sobre las salinas. Y lo que es peor, Madre Inmaculada, durante la comunión convirtio las hostias en chorizos paara que alimentaran a los patipelados. ¡Por favor cúralo, Virvencita buena, limpiámelo del virus de la santidad!

El Tesoro de la sombra es un libro para los que disfrutan las historias cortas, pero tambien para quienes prefieren reflexionar sobre los actos ahí narrados, para quienes están aburridos de escuchar los mismos consejos baratos de autosuperación, aquí pueden encontrar el verdadero origen y razón de lo que ahora se ha convertido en vil patrañas en manos de charlatantes o para decirlo de otra forma, este libro es para los que prefieren comer un pescado entero en vez de uno enlatado, si lo que les urge es la novedad, despierten, tal cosa no existe. Pero si lo que quieren es tener algo de valor bajo la sombra de su cráneo, este libro puede ser un buen principio, un comienzo.


Friday, November 6, 2009




Distrito 9. Dir. Neill Blomkamp
TriStar Pictures, 2009
Postales desde el No Futuro

En menos de diez minutos esta cinta logró algo peculiar, despertar en mi la empatía por una situación de ficción donde el extraterrestre es rechazado por todos, desde ese momento sabemos que será desplazado a vivir en otro sitio peor al que se le tiene confinado ahora, según el vertiginoso prologo mezcla de documental, reportaje y grabación gubernamental, esto es lo más humanitario posible que pueden hacer por estos “crustaceos” caidos del cielo, pues los mismos habitantes de Johannesburgo en Sudáfrica estan hastiados de la presencia de estos extraterestres inferiores.
Dicha empatía no me habría surgido si el trato que reciben estos “extranjeros” en “desgracia” no fuera similar al que algunos “sectores” de la humanidad sufren en nuestros días, los Palestinos por dar un ejemplo, y las expresiones de rechazo de los habitantes que tiene que vivir con estas despreciables criaturas, tambien se parecen un poco a las que se hacen en ciertos paises, Estados Unidos por nombrar alguno, contra su invencible plaga invasora: los mexicanos.
Para fortuna de todos y desgracia mía, esta cinta no va por ahí, sino por algo peor y que termina mal: El joven Wikus es un burocrata que recibe un gran favor de su suegro, un ascenso en la MNU (una corporación multinacional), en el departamento de Asunto Extraterrestres, Wikus queda al mando del operativo de reubicación de la colonia alienigena, tiene que ir a tocar puerta por puerta, notificarle al habitante en turno que será reubicado y obtener su firma de enterado, en dicho operativo un exceso de confianza le cambiará la vida, y el cuerpo. ¿así está bien? ¿o más Kafka?
Bueno, de Kafka ya es suficiente, agreguemos entonces la noción de que el hombre jamás ha abandonado su estado larvario: las armas extraterrestres no funcionan en manos humanas, pero Wikus ya no es humano “completamente” y tal vez… porque mejor no hacer algunas pruebas al respecto, y ya casi todo está dicho: el pobre burocráta se convierte en la criatura más preciada de la corporación, por desgracia los científicos opinan que muerto y en pedazitos facilitaría mejor la investigación.
Lo que sigue es la catastrofe total, uno recuerda entonces que Neil Blomkamp fue contratado inicialmente para hacer la película de Halo, (el videojuego) y no un drama inter-espa-racial lleno de señalamientos al triste estado de las cosas, así que la cinta se olvida de todo lo anterior y vuelve a su origen. Distrito 9 se transforma en una simple pero efectiva película de acción, ya con las armas activadas cualquier fan del videojuego estará de lo más contento, mientras los amantes de la ciencia ficción tendremos que ubicarnos en la realidad, estamos viendo una película con una propuesta interesante pero con objetivos comunes: reventar la taquilla y nada más.
Es bastante probable que se realice una segunda parte, y al igual que Matrix hace una década, ésta será la cinta de la que se hable por un buen rato, salvo que mientras la cinta de los Wachowski nos obligó a replantearnos la realidad como un imposible, ahora Blomkamp nos muestra la triste realidad en que se ha estacionado el ser humano y luego nos ayuda a evadirla con fuegos pirotécnicos. Aún así, vale la pena.
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Monday, November 2, 2009


Contrabando de sombras. Antonio José Ponte
Mondadori, 2002
Pero Coño! Para qué tanto símbolo Chico!

Esta novela contiene casi todos los ingredientes que un lector excéntrico puede pedir: una isla como escenario, un cementerio, un fotografo extranjero, relaciones homosexuales, perros que ven fantasmas, un fantasma del pasado, saqueadores de tumbas, un vidente, un viaje a la adolescencia en un internado y un sueño donde se recrea la muerte a fuego de los “amujerados” en Cayo Puto.
Como es de esperarse, el resultado me indigestó un poco y al final no supe si el conflicto se resuelve o no (cuál conflicto?), si la novela me fue grata o sólo fue la curiosidad lo que me llevó hasta el final, en otras palabras, la novela promete demasiado y cumple con la mitad, es interesante, tiene sus momentos de intensidad, pero tambien tiene un exceso de personajes y eventos que considero innecesarios y unas alegorías que terminan por confundir y mezclar significados.
Al principio Renán le cuenta a Vladimir que el cementerio es el lugar “imposible” para coger, pero él ya ha cogido en ellos, y que no puede pasar frente a un cementerio sin tener una erección. Dicho esto, varios parrafos después Renán muere atropellado en la carretera.
Vladimir es un escritor contratado por medio de Lula, su amiga abogada, para realizar algunos textos para un fotográfo extranjero que va a casarse con una “mulatica” para sacarla de el país y que realizó algunas fotografias en el cementerio que esta frente a la casa de Susan, una amiga de Vladimir y Renán el muerto, ahí, mientras visita el lugar junto al fotográfo descubre a un joven con una mirada conocida: la de Miranda, su primer amante que murió en extrañas circunstancias en el internado donde transcurrió su adolescencia.
César, el muchacho con la mirada de Miranda, es parte de un grupo de gente que ocasionalmente duerme en el cementerio, aparte de la mirada ajena, tambien tiene los zapatos de otro, los mocasines con que fue enterrado Renán, todas estas situaciones Vladimir las interpreta como señales del más allá, vuelve al pasado y trata de resolver el asunto de Miranda: porqué no tuvo el valor de proteger a Miranda cuando decidieron expulsarlo del internado y qué pasó realmente esa tarde en que su entrenador de natación le sugirió pasar más tiempo en la piscina y que fue la misma tarde en que murió Miranda.
Luego Vladimir se relaciona con César, descubre a la pandilla de saqueadores de tumbas, conversa con Susan sobre todo y nada, en su apartamento alguien destruye sus libros mientras el está ausente y deja escrito en el muro la palabra “maricón”, igual que en el internado, para Vladimir esto sólo puede ser obra de un fantasma o de alguien que viene del pasado.
César le cuenta su vida: su padre quería salir de la isla pero las autoridades no se lo permitieron, y los vecinos un día deciden darles un escarmiento a toda la familia, el padre los defiende y en el acto hiere a una chica en la pierna con una cubeta metálica llena de orina, el padre es enjuiciado, dura un tiempo en la cárcel y al salir se suicida, la chica lastimada resulta ser Lula, la abogada amiga de Vladimir, otro mensaje cifrado del tiempo (según él).
Luego Vladimir es arrestado y ahí conoce a “Criatura” un hombre de mirada blanca, capaz de ver los sueños de los que duermen a su lado, aquí Vladimir sueña esta balsa que lleva una jaula llena de hombres a los que otros les lanzan brea hirviendo y plumas, y a los que les prenderán fuego apenas desembarquen en Cayo Puto.
Luego en el cementerio "Criatura" le dice a Vladimir que Renán va en esa barca, el final de la novela es Vladimir despertando una mañana con la convicción de volver ese día al cementerio. De ahí en más no pasó nada, y no es que yo quiera que pasen más cosas, sino que ese elaborado montaje de coincidencias y personajes deje algo en claro, todo queda sugerido y ese es su mayor problema, ninguna de todas las preguntas que se hace uno como lector obtiene respuesta: qué pasó con Miranda, con los maricones quemados, qué diablos hace la “mulatica” que se casa por interés con el fotografo, para mi sólo es un personaje accesorio que le estorba a la historia, y Criatura, qué es en realidad.
Antonio José Ponte me deja con un montón de dudas y ni una sola certeza, tal vez algunos piensen que esa es una virtud, pero en este caso, no creo que esa haya sido la intención, con tal exceso de elementos y símbolos de los cuales ninguno sobresale, ni es constante, no me queda claro cual era la intención de toda la novela, tal vez abarcarlo todo y no decir nada. O tal vez decir algo esencial que se confundiera con todo el ruido que le pone alrededor. Yo elijo esto último, pero todavía no lo encuentro.
U_U