Tuesday, September 29, 2009



Sin tetas no hay paraíso. Gustavo Bólivar Moreno
Qintero Editores, 2005
La triste historia de la planísima Catalina y su narrador desalmado
La historia es muy simple, Catalina es una niña pobre de catorce años y sin tetas, y sus vecinas que si tienen tetas son bien putas. Pero no son unas putas cualquieras, ellas son las compañeras nocturnas de los “manes”, los traquetos colombianos, ellos llegan por la tarde en sus camionetas bien bacanas y se las llevan el fin de semana a sus fincas y las regresan bien zarandeadas hasta la madrugada del lunes con trapos nuevos, mercado para sus madres y un billete, eso es precisamente lo que quiere Catalina: llegar la madrugada del lunes con ropa de marca, dinero y algo de mercado para su madre, pero sin ese par de tetas que tanto le agradan a los narcos, eso que tanto añora es imposible y de los manes sólo recibe desprecio “las tiene muy chicas, dígale que se las opere y luego hablamos” eso es lo que le dicen a Yesica, la madrota que regentea adolescentes en el colegio para vendérselas a sus clientes. La historia es entonces de Catalina y su larga travesía de humillaciones y mentiras para obtener ese par de tetas que cumplirán todos sus sueños. Todo esto en la Colombia empobrecida por el narco y la corrupción de la década pasada.
Desgraciadamente el narrador que elige Bólivar Moreno para su novela, es una roca enorme, un higadito duro de tragar, algo así como un Carlos Cuahtemoc Sánchez con varías rayas de cocaina, acelerado y prendido pero para juzgar a todos sus personajes, tan acelerado que en vez de uno, dispara dos adjetivos en cada oración, y si puede se le salen todos como si estuviera pasando por un cruce de anfetas y mota:

No pocos quedaron aterrados al ver al par de esculturas humanas, humilladas, arrastradas y mancilladas a lo largo de la discoteca, por lo que más de un curioso salió disimuladamente al parqueadero de la discoteca con el fin de conocer el desenlace de la escena que no fue otro que el de el par de mujeres subidas a empellones y bofetadas a un par de camionetas lujosas. Cuando Cárdona llegó “El Titi”, Clavijo, y las Ahumada iban lejos.

El autor es guionista de televisión y periodista, y se le ve hábil al armar a sus personajes sin demasiadas complicaciones, los narcos son presuntuosos y violentos, las adolescentes que se prostituyen son frivolas y sin ningún otro talento, Albeiro el novio de Catalina es una versión colombiana de “Pepe el toro” pero este le hace a la serigrafía, doña Hilda, la madre de Catalina es una mujer abandonada que se esfuerza en sacar a sus dos hijos adelante, Byron es el hermano mayor de Catalina, y Yesica es una adolescente frivola y ambiciosa. El escenario es un barrio pobre de Pereira, y poco a poco se va desarrollando un culebrón de miedo: a Catalina la desvirgan y embarazan tres guaruras de un narco, de quienes se vengará después, decide abortar, casi consigue el dinero para su operación pero en eso les cae la DEA y su patrocinador huye del país, Yesica y Catalina se van a buscar suerte en Bogotá, mientras el buen Albeiro no pierde el tiempo:

Ya en la cocina, Albeiro reafirmó su gusto por doña Hilda que esa noche vestía un pantalón blanco ceñido al cuerpo que le hacía resaltar más su digno trasero para una mujer de 38 años. Albeiro, que no dejó de mirarla un instante se cuestionó con dudas sobre su amor por Catalina, pero se justificó pensando que su amor era tan grande que abarcaba las raíces ancestrales de su novia o que, simplemente, su pasión por ella era un cáncer incurable que estaba haciendo metástasis en su madre.

Y sí, Albeiro termina echándose al plato a doña Hilda, mientras a Catalina se la echa al plato un médico cirujano que termina poniéndole el par de implantes podridos, Byron el hermano se hace sicario y las vecinas de Cata ahora si están de simples putas en un centro nocturno. Todo esto contado por este narrador atroz que a media novela decide aparecer sólo para decir una sarta de estupideces:

… pero en aras de un buen entendimiento con ustedes que me han estado leyendo por horas con un tono moral que desespera… no se confundan al escucharme pontificar sobre la moral y los problemas del país con un tono que raya en la santidad y la solemnidad, sólo quiero sus votos. Mi doble moral me permitirá conseguirlos.

Cualquier lector que se respete jamás hubiera llegada hasta ahí (pág, 126), pero como yo no soy de esos y la historia a pesar de su narrador es bastante buena, yo leí la novela hasta el final, sólo para saber en que terminaba todo, y cómo se que algunos no van a leerla, pues les digo que la joven Catalina muere devorada por su sueño.
Por desgracia, ese narrador que Bólivar Moreno insiste en que es un político corrupto, suena como algo peor: un comentarista de televisión tipo Primer Impacto, un Enrique Gratas cualquiera, es más, es como si la novela la hubieran escrito Juan Manuel Martínez y Claudia Hernández, los comentaristas del noticiero matutino de Ciudad Juárez, con una torpeza y un estilo farragosos, contaminado por juicios morales sin sustento, entrometiéndose entre los personajes y su lector, exactamente como lo hacen los “reporteros” de televisión, señalando con el dedo los errores de todos, sin fijarse en lo mal que pronuncian las palabras y las incoherencias que están diciendo.
Hasta ahora no entiendo cuáles fueron las verdaderas intenciones de Gustavo Bolivar Moreno, escribir pensando en llevar a la televisión su novela (cuya versión Colombiana es buenísima y no tiene voz en off), señalar discretamente y con mesura la cruel realidad de las adolescentes pobres de Colombia, el capitular los excesos de los narcos y la prostitución de menores disfrazada de agencias de modelaje, denunciar el cómo entre la miseria se va gestando otro tipo de miseria, o simplemente quiso darnos un buen ejemplo de cómo el narrador que elegimos puede darle en la madre a una excelente historia.

U_U

Friday, September 18, 2009



Ficción Barata, José Juan Aboytia

Premios Estatales de Literatura 2008
Pequeña Road Novel o la verdad debería ser una marca de cerveza

Cuando me pregunto cuántos años trabajé en periódicos, la respuesta no suele ser breve; el suficiente para saber en que consiste rentarle el alma al diablo, el necesario para darse cuenta que en esos sagrados recintos de la información la amistad es un acto casi imposible, salvo que esa amistad exista antes de entrar a trabajar allí, pero incluso en esa circunstacias, cualquier lazo estrecho corre el riesgo de romperse, a lo más que puedes aspirar, es a integrarse a esa legión de necios aferrados a seguir encima de un barco en llamas al mando de un capitán enloquecido, paranoico y egocéntrico, el tiempo suficiente, ni un minuto más, ni un minuto menos.

Reflexionaba sobre eso porque la primera vez que leí la novela Ficción Barata, la clica de Hugo Piñero, el protagonista, me pareció numerosa: Claudio Díaz, alias el Deis, Pablo Costas, Lucio Méndez (¡?), Mónica y Alejandra (las chavas), pero luego recordé que así era el asunto, buenos conocidos, compas del jale y ya, para saber quienes eran amigos de verdad, era necesario que despidieran a uno de ellos y ver cómo se aguitaba el otro. O como en este caso, que desaparesca.

Afortunadamente para los lectores, esta novela no trata de las vivencias dentro de un periódico, sino lo que sucede después, cuando se está afuera y el amigo de uno de ellos desaparece sin dejar rastro. El desaparecido es el Deis, amigo de generación de Hugo Piñero, un joven reportero que se enfrenta a la perdida repentina de una persona que estima, y al final a la desaparición de si mismo.

La principal virtud de Ficcion Barata es que no se inclina por el drama, ni tampoco es un oda al periodismo comprometido, es puro sexo, cervezas y rock en tu idioma, es carretera, playa y más cervezas, y como bonus track, trae una novelita encerrada, y un paseo nocturno por Ciudad Juárez.

Con un tono desgarbado y sin cariño alguno Jose Juan Aboytia aborda la frontera y nos deja en claro sus virtudes y sus defectos, es divertida pero tambien es violenta, su cocina es diversa pero sus calles horribles, la cerveza se vende temprano, sus policías se levantan tarde, bueno, estas dos últimas son ventajas. Su personaje principal Hugo Piñero es un bato soltero que le gusta el rock en español, su amante es Gris, una mujer casada que lo visita de vez en cuando y sus amigos temporales son sus compañeros del periódico, en su tiempo libre se dedica a buscar libros, y unos días antes de la desaparición de su amigo, anda tras una novela policiaca Tijuana Dust, acaba de conseguir unas clases en la universidad donde por una extraña casualidad tambien asiste Lolita, la chica que hace su servicio social en el periódico.

La desaparición del Deis es lo que rompe las gratas rutinas de Hugo Piñero, y lo que tambien dispara la velocidad de una novela de por si vertiginosa, escrita sin freno y a un ritmo acelerado pero grato, Aboytia insiste en los recursos de lo inmediato, las descripciones breves, diálogos ágiles y una fuerte inclinación por lo visual, hay una secuencia (imposible llamarla de otra forma) que considero genial, donde Hugo Piñero se echa unos tacos mientras escucha a la gente hablar sobre las noticias más recientes, parece que en vez de narrar Aboytia estuviera editando una película de Guy Ritchie.

Luego inician los viajes, la carretera, el comer, el coger y el beber en el norte del país, las visitas obligadas a los tacos de pescado, la comida china en Mexicali, los bares y los congales de rigor, el simple y llano desmadre de los que habitan bajo el sol, y el constante regreso a casa, a sus discos, su ropa sucia, sus breves habitos de solitario, luego vendrán las represalias de sus propios compañeros, esa invitación al silencio clásica en los medios “mejor ni le muevas”, al no hacer caso a las sugerencias se gana un viaje en narco y un paseo a la lejana y casi gemela Ciudad Juárez, el mismo recorrido nocturno en una ciudad distinta, “esta chida” dice Piñero, mientras sigue leyendo la novelita, que va contando de prisa pero bien distribuida entre las páginas y entre los pasos de Piñero, para cerrar el ciclo y ponerse ya en plan fantasma, al final le aguardan varias sorpresas, una, es que sus visitas a Juárez serán frecuentes, en una de esas encuentra a una persona idéntica al Deis y por último, el autor de Tijuana Dust tambien habita esta ciudad, lo conoce. En Tijuana sus compas del jale poco a poco lo dejan de frecuentar.

A pesar de ser muy divertida, no puedo considerar a Ficción Barata como una novela humorística, al final algo de ese humor cumple su cometido y comienza a dolernos, el típico dolor que disimulamos al saber que nos estamos riendo de nosotros mismos, recordamos esa frase de “eso sería más gracioso si no fuera verdad” al final nos hemos visto en Hugo Piñero y su tambien extraña desaparición, ya no es el mismo personaje con el que inició la novela, es otro, más viejo, más duro, un desconocido para sus “amigos” alguien que tambien desaparece devorado por las circunstancias, exactamente como en la vida real, los amigos se van, nuestras ciudades se alejan, las mujeres tambien. ¿Y la verdad?

La verdad sigue siendo eso que en apariencia, y sólo en apariencia, siempre está delante de nosotros.





Wednesday, September 16, 2009

Un Vestido de Domingo. David Sedaris
Mondadori, 2005
El Infierno en Rosa

Qué pasaría si el querido Kevin Arnold de The Wonder Years, en vez de ir tras los huesitos de la bella Winnie Copper, hubiera preferido los de Paul Pfeiffer y aparte de eso sus padres fueran un par de cabroncetes materialistas sin ninguna sensibilidad pero con una visión bastante práctica sobre la vida? Seguramente serían como los cuentos de David Sedaris y jamás los hubieramos visto por televisión.
El título original del libro es Viste a tu familia en corduroy y denim, telas que marcan una epoca y estigmatizan a quienes visten ropas elaboradas con ellas, pero eso es en norteamérica, fuera de allí, todo trapo con forma de algo es bienvenido, y si de algo se puede clasificar a este conjunto de cuentos es de ser norteamericanos en extremo, los dos primeros Ellos y Nosotros donde el personaje contempla a una familia sin televisor y Deja que nieve, una terrible pero divertida postal familiar enviada desde el infierno, son magníficos, tienen esa carga de nostalgia profunda y humor en serio que siempre se agradece, pero los siguientes cuatro El Barco en el charco (lo que nunca tuvimos), Full de príncipes (la primer travesura homosexual), Contemplar las estrellas (si un chico popular me golpea con una piedra yo la guardo) y Monie lo cambia todo (la tía rica que me heredó una alfombra), son díficiles de roer, demasiada fijación en los asuntos materiales y ubicados en una norteamerica superflua y decadente pero desde una perspectiva muy limitada, ya vistos con cierta amabilidad, no son más que un acto de un stand-up comedian bastante deprimentes.
Después de atravesar estos farragosos terrenos que me recuerdan las peores partes de American Psycho de Brett Easton Ellis (esas páginas llenas de marcas de ropa pero sin las marcas) Sedaris toma el mismo rumbo que Woody Allen siguió en Decostruyendo a Harry, y entonces sí uno se desliza por un conjunto de relatos donde utiliza el humor, la ternura y la ironía como instrumentos para realizarle una disección al álbum familiar
A partir de ahí, dos cosas desaparecen, el protagonismo gay y el punto de vista unidireccional del típico norteamericano, cuando Sedaris se incluye en el relato sin hacer alarde de estas dos cosas, y cuando es capaz de ver su homosexualismo desde afuera ya sea a traves de los ojos de sus padres, o de sus hermanos, los relatos fluyen con naturalidad, ahora si norteamérica aparece de nuevo no como un país amable sino como el verdadero desierto inhabitable para la mayoría, la adolescencia dura (sea uno lo que sea) la madurez instantánea, y la familia típica (esta si universal), un montón de cacharros sin relación alguna atado con alambre y reforzado con goma de mascar, un humor ácido pero contenido, y una crítica no sólo hacia su pais y sus habitantes sino hacia él mismo.
David Sedaris muestra bastante ingenio narrativo en cuentos como La chica de al lado, que no es otra cosa que una brillante conversación telefónica con su madre, o en Puto Trabajo, donde él mismo se declara marginado entre los marginados, es decir un homosexual que desconoce los códigos más elementales, Repite conmigo es un cuento mayor, una exploración de los errores cometidos sin querer, pero que permanecen en la memoria de los afectados, mientras la hermana le reclama un sin fin de actos dolorosos, él personaje decide pedir perdón de una manera peculiar. Los demás relatos tambien destacan por su desfachatez y por la precisa descripción de las terribles manías que jamás han abandonado a su familia. La “nuit” de los muertos vivientes, el cuento que cierra el libro es un enorme cliché-homenaje a las cintas de terror, visualmente poderoso y paródico, y tal vez uno de los más divertidos del libro y con el final más incisivo pero tambien más literario, una anécdota que se convierte en una bella y cruel metafora de cómo la noche y el día transforman el uso de nuestros objetos cotidianos.
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Cuentos Breves Latinoamericanos. Varios Autores
Coedición Latinoamericana, 1998
Breve repaso a la brevedad latinoamericana


Me gusta creer que el cuento breve en latinoamérica responde más a una estrategia de fuga que a una limitación creativa, creo que en aquellos tiempos de dictaduras, persecusiones y señalamientos adversos a la creación literaria, era más práctico escribir un cuento que no pasara de una cuartilla que pensar en escribir una novela mientras se viene huyendo de la junta militar, ante la regla de viajar siempre leve de equipaje, era mejor que las obras completas cupieran en un bolsillo o entre las páginas del falso pasaporte que irlas dejando enterradas en el patio de los amigos.
Y digo que me gusta creerlo, porque no lo sé de cierto, igual pienso que si los autores de estos cuentos se inclinan por el lado fantástico era tambien para evitarse problemas con la ley, desgraciadamente, en cualquier régimen militar, la letra escrita está condenada y cualquier alusión o señalamiento por metafórico que fuera, era castigado con la persecusión y el exilio. Tal vez esté desvariando, pero de algo si estoy seguro, el cuento breve es un ejercicio para no sentirse perseguido, salvo por la necesidad de sacar chispas con unas cuantas piedras, hacer un fuego pequeño, encender una idea que por breve que sea nos deje un largo recuerdo de su calor.
Es totalmente erroneo considerarlo un genero menor, un simple divertimento o una productiva manera de aprovechar el tiempo, el cuento breve parece lo contrario a escribir cualquier cosa, ¿se trata de rescatar la historia de toda su circunstancia? ¿o viceversa? ¿consiste en evitarle al personaje un sinnumero de rodeos? ¿O se trata de contar una buena historia que sobreviva a las prisas y al vértigo de cada día? Creo que es todo eso y más. El cuento breve es tambien un elaborado ejercicio de precisión, es agarrar la historia y no dejarla ir, como tomar una piedra y no lanzarla hasta darle forma y saber que tiene las posibilidades de enterrarse en la cabeza de alguien, sé que suena agresivo, pero sobre el cuento breve se han dicho cosas peores.
Este libro reune cuentos de 21 países, incluyendo Cuba, y destaca por una cosa, la diversidad de sus autores, para los que habitamos este lado, al menos para mi, la mayoría son desconocidos, y los autores de cajón son pocos: Cristina Peri Rossi con su excelente cuento El punto final, Eduardo Galeano, Sergio Ramírez, Juan José Arreola, Augusto Monterroso, Eliseo Diego y Moacyr Sclair, los demás, para mi son nuevos, y los temas son variados, el amor fantástico y maldito de El Tatuaje de Ednodio Quintero, la escritura rural de Miera del peruano Antonio Gálvez Ronceros, el absurdo de la rutina y el desamparo que narra Dimas Lidio Pitty en La Casa muda, un cuento donde un vendedor de cosméticos y detergentes a domicilio va tocando de puerta hasta que el hartazgo le destroza la paciencia y la cordura ¡Abran infelices cabrones! bastante bueno y curiosamente el más extenso del libro, al igual que Bifurcaciones del cubano Félix Sánchez Rodríguez, donde un hombre pierde su simetría y carga con dos personalidades y dos aspectos físicos totalmente distintos. Otras exploraciones de lo fantástico es Ropa Usada 1 de la chilena Pía Barros y La Tejedora de la brasileña Marina Colasanti, curiosamente de tema textil los dos, en el primero una prenda que le fue quitada a un muerto, vuelve a recibir la bala que la atravezó la primera vez y en el mismo lugar cada vez que una persona se la pone, en el segundo una tejedora capaz de volver real todo lo que teje un día decide tejer a su príncipe azul con pésimos resultados pues el muy gandalla termina explotándola y la pone a tejer todo lo que desea.
El libro está dividido por países y va en estricto orden alfabético, y a pesar de tener una selección bastante dispareja, destaca entre los malos Boda en Las Vegas del guatemalteco Otto Raúl González, no deja de ser una reunión interesante de practicantes del género.
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Monday, September 14, 2009

La señora con cara de vidrio
La Rosa de Guadalupe, Televisa
Catecismo fortificado para adolescentes
Obligado por las crueles rutinas del azar, de lunes a viernes siempre termino oyendo, e incluso viendo este programa que se inscribe dentro de un nuevo género televisivo, el catesitcom o comedia religiosa de situación.
Sorprende que Televisa haya tardado tanto en presentarnos un programa donde la madre de todos los mexicanos es la protagonista, tal vez para obtener los apoyo$ para la construcción de la plaza mariana, esa que anuncia un… la verdad ni sé que es, pero que insiste en que la virgen le habló y le dijo que construyera esa cosa, pero primero que juntara un buen de centavos para lograrlo.
Volviendo al programa, al principio empezó con mano dura, era una declaración de guerra contra los movimientos pro-aborto, en esos episodios se veía a una pareja de adolescentes descubriendo la bendición que es quedar embarazados, sobre todo si sucede el milagro que sus padres esten dispuestos a cuidar y mantener al trio de chilpayates, todo terminaba de manera celestial, el muchacho encaraba la nueva responsabilidad, y la chica volvía a la escuela feliz de la vida como si en vez de un hijo hubieran decidido adoptar un perro, nada del otro mundo.
Luego de varios episodios de este tipo, en unos la muchacha se quedaba sola a perpetuar la especie de madres solteras pero creyentes y en otros ambas familias le entraban al quite casi a punto de bailar, de ahí se fueron con todo y para todos: la migración, el desempleo, la anorexia, el alcoholismo y un sinfín de malestares que aquejan a la sociedad mexicana, se han extendido bastante con el asunto del internet, que el ciber-amigo o el ciber-novio, todos una bola de pederastas, para todos ellos existe un milagro para resolverlos. Menos los abusos sexuales de los sacerdotes.
Antes del milagro aparece una rosa blanca, de ahí el nombre del programa, que nadie sabe de dónde salió, y cuando el milagro por fin sucede, a las personas se les mueve el cabello como si acabaran de encender el aire acondicionado o les pusieran un ventilador eléctrico en la cara, cuando el dueño del milagro tiene mucho gel en el pelo o es calvo uno debe poner atención a la musiquita celestial y asunto arreglado , y en qué consisten dichos milagros, por lo general la gente entra en razón y realiza actos de constricción, perdona al hermano, pide disculpas, acepta que estaba equivocado, reconoce sus errores y decide cambiar, aquí admito que el programa tiene razón, no hay mayor milagro en este país que recuperar el sentido común, como el caso de la chica blanca que se obsesiona con broncearse hasta convertirse en un camarón que habla. O el de los padres que buscan otro diagnóstico antes de aceptar que a su hijo le hagan un transplante de esqueleto o algo así, digo, si uno lleva su auto con otro mecánico, porque no llevar a su hijo con otro doctor.
Los episodios sobre las drogas merecen una mención aparte, son divertidisimos y muy variados, hasta ahora sólo le faltan los hongos, porque le han entrado a todo, incluso a los poppers, ver a las actrices adolescentes actuando como si jamás en la vida les hubieran dado volantín son para reírse un buen rato, al final la virgen le habla al personaje que se libera de su adicción pero su mensaje va dirigido a todos: las drogas son malas, la verdadera belleza está por dentro, la fe mueve montañas pero sobre todo ponganle atención a sus hijos por que a esa edad son unos imbéciles y si sus padres andan por las mismas, pues como que los milagros se dificultan bastante.
Si no tienen nada que hacer de 4 a 5 de la tarde, cualquier día de la semana prendan el televisor y vean este programa, no tienen que ver el episodio completo, en menos de 10 minutos sucederá el milagro: un programa de Televisa los hará reir.

Tuesday, September 8, 2009

Contra las novedades


Hace un tiempo fui víctima de estos asuntos, los libros de “nuevos” autores, de “nuevas promesas” o “revelaciones definitivas” me llamaban la atención como si fueran revistas con discos gratis, ahora a la distancia admito que caí en las trampas del mercadeo, cedí a mi apetito por la destrucción y me dejé llevar por un rechazo adolescente a todo lo que oliera a tradición, de una vez declaro, que estoy arrepentido, un poquito.

Ahora que veo las mesas de novedades de las librerias, en todas las portadas leo “esto es un asalto” incluso en las librerías donde hay libros interesantes, el sablazo sigue siendo el mismo “afloja pichoncito, te va a gustar” y la verdad, casi siempre las paso de largo diciendo “cruz, cruz”.

Los que me conocen saben que tengo botado el codo, y que las frases promocionales de los libros “nuevos” ya no me provocan ningún gesto en mi cara de palo. Aún así, me sigue sorprendiendo que los libros aparezcan por todos lados y de todo tipo, que si los hombres las buscan bien pendejas pero aman a las cabronas, que los mormones son mejores vampiros al amanecer, que si el narco que cambio su Titan por una cabeza, la verdad, dan pena, vergüenza, lástima, hombre, que dan todo menos ganas de comprarlos, y eso se supone que es lo que deben hacer las novedades, antojar desde el título sabrosón, cerrarnos la hojita en el parrafo azaroso, invitarnos a quedarnos desde la primera página, pero cómo, si desde la portada las palabras “fundamental”, “más importante”, “lo mejor” ya nos estan haciendo gestos bastante extraños, incluso la frase “la última novela de…” me suena bastante falsa, ¿la última? bueno fuera.
Una isla sin mar. César Silva Márquez 
Mondadori, España 2009
Como hablar del abandono sin nombrarlo




Solamente los extranjeros viajan / poseyéndolo todo /yo no tengo a donde ir
Leonard Cohen



Empezaré con dos lugares comúnes, todas las ciudades son una sola y toda ciudad es un abismo, de ahí que sea imposible huir de ellas, habrá señales, amigos que nos inviten a seguir su ejemplo, habrá paisajes que nos resulten atractivos, canciones que nos hagan pensar en otros sitios; ¿pero en verdad es posible huir de las cosas que nos habitan? ¿es decir de la ciudad que ha envejecido con y en nosotros? ¿Es posible arrancarse de la memoria esa parte a la que pertenecemos sin salir lastimados?

Una isla sin mar de Cesar Silva Márquez es una novela donde se exploran esas posibilidades, Martín, el personaje principal, comienza a tener en sus sueños una aparición recurrente, un anciano que le dice “te tienes que marchar” esa es la señal, la advertencia, y el principio de la novela.

Pero mientras Martín reflexiona las palabras del viejo que habita sus noches, los demás, los que sí son reales empiezan a marcharse de Ciudad Juárez, mientras Martín pasea por los profundos pasillos de su memoria y los terribles sotanos de su presente, los demás hacen planes para alejarse, exploran los riesgos y están dispuestos a todo, a probar con otros sitios si es que el primero falla, lo que sea, menos volver.

Al mismo tiempo que todos ya lo han decidido, Martín realiza otro tipo de viaje, el más arriesgado que se puede hacer en la vida: recorrer él solo la carretera de sus años viviendo en esta ciudad, es decir, todos. Y en ese largo andar vuelve a encontrarse con los que se van, y entonces regresan las preguntas ¿quiénes son los que se van? ¿y quienes somos realmente nosotros, los que nos quedamos?

Los que se van son Mariana, su última pareja, Fabio su amigo escritor, Yolanda , Perla, todos de alguna forma son los únicos vínculos que Martín tiene con esta ciudad, con ellos el habitarla ha sido más cómodo, más placentero, menos agotador, antes de ellos sólo se tenía a él, y antes de ellos sólo hay recuerdos que hoy evoca de manera dispersa, esos recuerdos lo tienen anclado, hundido en esta porción del mundo, y aunque en su mente brillan los nombres de Brasil, Santa Mónica, Zihuatanejo, en ninguno de esos lugares puede verse en realidad, algo en él insiste en quedarse.

Entre los escapes imaginarios y los recuerdos narrados de manera precisa, asistimos al extraño inventario de un viajero inmóvil, a la travesía de un explorador que lleva sus alforjas llenas con las pesadas piedras del pasado. Viene entonces otra pregunta: ¿Es un error quedarse a vivir en la ciudad donde nacimos? Si es así ¿a dónde pueden huir los descendientes de los que llegaron aquí huyendo de algo? César Silva Márquez al narrar la historia de los padres de Martín da un breve pero conciso retrato de la migración, una pareja formada por el azar, la busqueda y el progreso, un hombre y una mujer que se conocen en este sitio y que no piensan irse de él, ese hombre construye la casa donde crecerá Martín, la misma donde ahora sueña al anciano que lo incita a marcharse, tal vez desde que sus padres decidieron quedarse lo condenaron sin saberlo a permanecer aquí, tal vez cuando su padre diseñó su hogar, tambien sembró en ese terreno las profundas raíces que no lo dejaránn huir. Tal vez.

Por otro lado, los personajes de la novela son los amigos distantes, el tipo de amistad que se da en las ciudades que van creciendo en desorden, los vecinos de la infancia desaparecen o se alejan, los amigos de la universidad tambien parecen haber dirigido sus vidas en sentido contrario y las distancias, las prisas y el tráfico aparecen como pretextos para no volverse a ver. Todo, cualquier cosa que evite nombrar al tiempo, la edad, los años transcurridos, es admisible en el cajón de las excusas. Alejarse es un truco para no envejecer frente a los demás, la distancia sirve para no ver nuestras arrugas en la cara de los otros, en soledad el tiempo parece transcurrir de manera distinta. Los verdaderos amigos son aquellos que siguen con nosotros después del final de nuestra juventud.

Si los que se van y los que se quedan sólo son dos tipos distintos de fantasmas ¿qué son entonces todas esas personas que jamás volvemos a ver pero que de vez en cuando aparecen en las sucias ventanas de nuestra memoria? Viejos conocidos, casi nadie diría Martín.

Al final Martín encontrará esa ancla que sin saberlo es lo único que ha estado buscando para no marcharse, esa raíz que siempre pensó rota aparece supuestamente por azar, por un encuentro con uno de los tantos desconocidos que acaba de perder a su padre, una vieja tradición popular dice que sólo perteneces al sitio donde están tus muertos, que sin ellos, no hay nada que te ate a cualquier terruño, y Martín encuentra ese amable cadaver que le impide decir adiós a este sitio.

Una isla sin mar es una alegoría precisa de lo que es esta ciudad: un pedazo de tierra sin nada alrededor, un montón de arena en donde nuestros padres encallaron presas de las olas del desastre, una playa donde todos los botes parecen inservibles y las brujulas tienen sus agujas rotas, la única manera de sobrevivir a nuestro naufragio es encontrar alguien con quien compartirlo, no importa que ese alguien este muerto,Martín entonces se entregará a su naufragio, la mejor balsa que ha encontrado es un feretro sin remos, el sueño del viejo no era una orden si no una advertencia, el debía marcharse antes que todos. ahora son sus amigos los que han marcado una distancia, y serán ellos los que noten su envejecimiento a traves de las línea teléfonica.

Una Isla sin mar es una extensa variante de la frase de Jim Morrison: “nadie sale vivo de aquí”. Sí se puede salir vivo de aquí pero no sale completo, algo de ti siempre quedará enterrado en esta ciudad, es lo que nos dice Cesar Silva Márquez, tal vez sea el cádaver de un perro que tu mismo mataste, o el de una muchacha que jámás volviste a ver. Los que se han ido de esta ciudad, los que están pensando en hacerlo, incluso los que han regresado no tardarán en entenderlo, los que seguimos aquí sabemos de que está hablando.

Drag Me To Hell. Sam Raimi (2009)
El Despertar de Sam Raimi



Después de ver Drag me to hell me pregunté sobre la última vez que había disfrutado de una cinta de horror, pensé en The Thing de John Carpenter, pero esa la ví cuando tenía unos doce años en una de esas matinees domingueras del Cine Victoria, luego pensé que no podía exagerar tanto, de un tiempo para acá sí han sucedido cosas buenas, Jeeper Creepers (Victor Salva, 2001), The Host (Joon-Ho Bong, 2006), o la propositiva REC (JaumeValaguero y Paco Plaza 2007), bueno algo es algo.

Luego de tantas cintas donde este género ha sido rebajado a un triángulo insoportable: microedición babosa, ruiditos espantañoños y una explicación ultrapendeja e innecesaria del mounstro (la cual entre más larga más idiota) Sam Raimi regresa a decirle a toda esa bola de fanáticos de los videoclips cómo se hace una película de terror elemental.

1.Cuenta la historia desde el principio, 2. terminala de contar.

Y claro que hacer eso es bastante difícil en estos tiempos que corren, donde si no hay un imbécil que desea convertirse en asesino serial… por internet, o un enfermo de cáncer y sus seguidores tratando de que la gente aprecie su vida… torturándolos. Pues no hay nada que ver.

Sam Raimi sabe que al género en estos días no le queda otra que ser divertido, la gente nunca ha ido al cine para que lo asusten, no en los últimos diez años, pero tampoco va a que lo aburran con una historia sin pies ni cabeza, así que Raimi cumple con lo que se propone, las personas que se asustan con estos divertimentos salen asustadas, y los que disfrutamos las películas de terror, seguimos riéndonos como idiotas días después de verla.

La historia es muy simple, una joven ejecutiva de un banco le niega la tercera prorroga a una indefensa y antiquisima gitana que resulta ser una verdadera hija de la chingada, pues al no obtener lo que implora termina maldiciendo a la pobre jovenzuela, dicha maldición tiene un breve plazo de tres días, en los cuáles la chica busca reparar el daño, regalarle la maldición a otra persona o ya de plano romperla, todo esto resuelto con unas graciosisimas escenas llenas de sustancias asquerosas, sombras que se alargan, chivos que hablan, pedazos de pastel que lo miran a uno y más linduras por el estilo, el final es tan previsible que la sorpresa es precisamente que Raimi no lo haya cambiado de último momento. En resumen una verdadera joyita para esta década llena de baratijas.

Las Caricaturas me hacen llorar. Enrique Serna
Ed. Joaquín Mortiz, 1996.

De los ensayos literarios lo menos que espero es que despierten mi curiosidad, y no que adormezcan mis inquietudes, hasta ahora he corrido con poca suerte, aunque hoy me resulta más sencillo distinguir a un estudiante de literatura de un lector, pues a la hora de escribir el placer de hacerlo se percibe, alguien que se atreve a compartir sus impresiones sobre un autor en vez de las citas de quienes tambien lo han leído siempre obtendrá mi atención.
La reunión de artículos y ensayos que Enrique Serna publicó entre 1987 y 1996 principalmente en el suplemento cultural Sábado, del periódico unomásuno, es uno de esos libros variados pero disparejos que están llenos de sorpresas. Dividido en dos partes, la primera dedicada a la chacota y la crítica de las situaciones sociales, culturales y políticas del país se llama Risas y desvarios, e incluye textos que tratan temas diversos, destaca su Aproximación a Sara García por desarrollar un mito alrededor de otro mito. De ahí en mas, todos son opiniones dispersas, acercamientos a fenomenos sociales tratados con cierto humor que no siempre atina a sus intenciones, la lucha libre, las relaciones públicas, el cine, las fantasías sexuales y algunas vivencias con narcos y productores de cine, son entretenidos y eso es suficiente.
La segunda parte Ruta Crítica es la que se agradece, Serna comparte sus lecturas y algunas opiniones sobre el ambiente literario de México, sobre esto último no hay mucha novedad: canibalismo entre autores, consumismo editorial, arribismo, mediocridad y apetito por la fama, nada que no persista hasta ahora.
Lo que sorprende son sus profundos acercamientos a distintos autores, Manuel Puig, Carlos Olmos, Luis Arturo Ramos, Virgilio Piñera, Patricia Highsmith, un texto donde une a Magritte con Gómez de la Serna, y un breve ensayo titulado Vejamen de la literatura difícil son bastante gratos.
Ya en plan agresivo está una crítica dura como un ladrillo a los dos de Fernando del Paso: Palinuro de México y Noticias del Imperio, y otra dedicado al otro par de ladrillos de Homero Aridjis 1492: Vida y tiempos de Juan Cabezón de Castilla (1985) y Memorias del Nuevo Mundo (1988), sin extenderse demasiado, el consejo queda bastante claro “no seas ñoño, si vas a dar una bofetada con guante blanco, primero llénalo de piedras”, sin embargo sale sobrando un texto bastante flojo dedicado a José Agustín, se justifica el tono porque este fue leído en el homenaje nacional que le hicieron en Saltillo, Coahuila en 1994, abrá que preguntarle porque se atrevió a publicarlo, si es un cebollazo de los que se queja en varios textos del libro, más que una admiración declarada, se nota una crítica contenida por las circunstancias.
La primera parte es la más olvidable, no porque sea mala, sino por su cruel temporalidad, en México parece que el tiempo no existe, y algunos de los temas que trata siguen sin cambiar, y otros, han cambiado tanto que ya le han dado vuelta al ciclo y han iniciado de nuevo, en pocas palabras parece que el libro lo escribieron ayer, salvo por una dolorosa excepción: el narco, ahí si podemos ver la ingenuidad con que se percibía el narco hace unos 25 años, o tal vez lo ingenuo que se ven ahora comparados con los de hoy.
Habrá que insistir entonces en las virtudes del arte, este permanece, el envejecimiento le es ajeno, los textos sobre literatura y sobre todo los dedicados a un autor en específico son donde se encuentra al lector que analiza y disfruta al mismo tiempo, Enrique Serna no se contiene y a la vez es preciso en lo que destaca de cada autor, sus temas, su estilo, su relación con el lenguaje mismo y su tiempo, al presentar cronologicamente la obra de cada uno de ellos, nos facilita las cosas a los lectores adormecidos, nos indica de manera bastante didáctica por donde y como empezar, yo con eso tengo.